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Biomagnetismo para el alma | Equilibrio en todos los niveles

por Olga Lava Mares (Kinesióloga, e Instructora de Terapeutas)

Sabías que el tratamiento con Magnetoterapia o imanes se utiliza desde hace dos mil años? El imán es una piedra de óxido de hierro, un mineral negruzco y pesado que tiene la propiedad de atraer al hierro, al cobre, al níquel y al cromo, y es el único mineral en la tierra que la posee. Tiene un polo norte y un polo sur y son inseparables, uno no puede existir sin el otro, de hecho si un imán se divide o se parte se formarían dos imanes iguales, con sus dos polos opuestos cada uno. Estos polos configuran líneas magnéticas internas que circulan desde un polo del imán al otro. Y esa energía crea un espacio alrededor del imán que se ve afectado por la fuerza de atracción. Su manifestación es tridimensional y puede atravesar todas las sustancias. Su potencia de atracción se mide en unidades gauss (en honor del matemático y físico alemán Carl Friedrich Gauss).

Muchas civilizaciones como los griegos, chinos, indios, los utilizaban para tratar numerosas enfermedades. Los filósofos griegos Aristóteles, Platón y Homero escribieron 800 años antes de Cristo acerca de las propiedades curativas de los imanes naturales. Paracelso fue uno de los primeros en postular que la propia Tierra era un gran imán. Mesmer entendía la curación magnética según una teoría astrológica para la cual el Sol, la Luna e incluso la Tierra poseen energías magnéticas sutiles que pueden influir en el sistema nervioso humano y proporcionar energía al cuerpo. Hahneman, el creador de la homeopatía, y otros prestigiosos terapeutas utilizaron los imanes para ayudar a encontrar el camino de la salud.

En 1988 el doctor Isaac Goiz creó el Biomagnetismo Médico y dio un vuelco a los tratamientos con imanes al relacionar el cuerpo con dos cargas dispares para el equilibrio del pH. Con un pH en desequilibrio se crea un terreno favorable para la aparición de virus, bacterias, parásitos, hongos, disfunciones glandulares, desequilibrios emocionales, etcétera. Al impactar los imanes se trata de llevar al cuerpo a un pH neutro, en el cual estos microorganismos ya no pueden desarrollarse.

Ahora con la Kinesiología del Alma vamos un paso más allá porque en la mayoría de los casos no sólo hay que equilibrar el pH con los pares biomagnéticos, sino buscar el factor que desequilibró el terreno biológico. Si no, ¿por qué aparecen los dolores siempre en el mismo sitio? o ¿por qué siempre se repiten las mismas enfermedades a pesar de los tratamientos que parecían haberlas sanado?

Esto es porque en las diferentes terapias que existen se trabaja a un nivel físico o emocional o energético y se pasa por alto una parte muy importante que no se tiene en cuenta: el alma. Como estructura, el alma es una energía que nos interpenetra, nutre y anima. En esa estructura energética se guardan las memorias de todos los sucesos que ocurren en nuestra vida, los favorables y los menos favorables. Y cuando ha sucedido algo traumático, bajo una situación de alerta y llenos de adrenalina hacemos creaciones mentales y conexiones de redes neuronales que se graban y comienzan a generar patrones. A partir de ahí empezaremos a vivir bajo esos patrones derivados de creencias limitantes. Por eso a veces sentimos que no conseguimos resolver conflictos o traumas del pasado, o que hay algo en nuestro interior que nos frena cuando tenemos que tomar decisiones importantes, o que no vemos posible alcanzar nuestras metas y liberarnos de aquello que nos paraliza y limita, o repetimos comportamientos en determinadas situaciones que, aunque no nos gustan, no podemos dejar de hacerlos, o atraemos un determinado tipo de personas o situaciones a nuestra vida.

Para resolver estos conflictos, el kinesiólogo Alberto Arribalzaga desarrolló los hologramas del Biomagnetismo con los que podemos revisar las memorias del alma, de esta vida y de otras anteriores para sanarlas. A este método de trabajo se le añadió la Integración Emocional, del maestro espiritual MahaVajra, para gestionar todas aquellas emociones que se generaron en ese evento traumático. Es imprescindible poner paz y reconciliarse con lo que sucedió para poder traer el perdón a nuestras vidas, cambiando la percepción y la actitud que tenemos sobre ello. De este modo se gana compresión y conciencia, que es la clave para disolver el sufrimiento. Y como consecuencia de este proceso, la estructura del alma volverá a acoplarse completamente en la persona, restaurándose todas las conexiones energéticas que hubieran dañadas entre el cuerpo físico y el alma. Todos los hongos, virus, bacterias y parásitos desaparecerán al proporcionar un nuevo equilibrio en todos los niveles.

Durante el mes de noviembre tienes la oportunidad de recibir esta formación en Valencia que impartiremos, con la experiencia de años trabajando con esta técnica y consiguiendo resultados asombrosos en sus sesiones.

¿A quién va dirigido? A todos los profesionales que trabajen con personas en diferentes ámbitos: médicos, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos, terapeutas del par biomagnético, acupuntores, osteópatas, kinesiólogos...., personas que busquen un crecimiento personal avanzado o que quieran iniciar una carrera profesional como terapeutas. No es necesario ningún requisito para hacer el curso.

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