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Somos pura emoción | Todo lo que una persona vive no es ninguna casualidad

Impactos dramáticos que no hemos podido gestionar buscan expresarse a través del cuerpo. Ángeles Wolder, experta en Descodificación Biológica, aborda los complejos mecanismos que subyacen en nuestra estructura física y psíquica. Un camino hacia la toma de conciencia de temas sin resolver

-Ángeles, tu interpretación de qué es la DBO… ¿cómo la explicarías?

-La DBO es un acompañamiento terapéutico en la búsqueda del origen emocional de un síntoma o bloqueo sufrido a causa de un evento que puede ser traumático, dramático, totalmente inesperado, y que se vive en soledad y no tiene expresión. Ésta es sobre todo la condición sine qua non: la persona no puede expresar lo que está sintiendo en ese instante y en ella se genera una confusión. No sabe bien lo que ha pasado y lo olvida totalmente.

-Pongamos un ejemplo.

- En la vida nos pasan cosas que comentamos diciendo: "he tenido un accidente" o "me han despedido del trabajo… me he peleado con mi pareja…", es decir, situaciones vividas de forma shockeante de las que puedo contar la anécdota, lo ocurrido, pero no lo que en ese momento de confusión he experimentado a nivel emocional. Puedo dar información, elementos que yo llamo anecdóticos, y contar una historia, pero no lo que ha quedado clavado en mí. El inconsciente lo mantiene guardado durante mucho tiempo hasta que el cuerpo necesita exteriorizarlo, sacarlo, hacerlo presente ya que toda la energía negativa la archivamos hasta poder ponerla afuera.

-¿Cómo ocurre esa exteriorización?

-Se produce un sueño con algo relacionado, o un lapsus linguae, una confusión en una charla, etcétera. Emerge esa energía acumulada como si fuera una olla de presión cuyo interior intenta salir, y como no lo consigue porque la persona no puede expresar lo que ha sentido en aquel instante, el inconsciente busca otras opciones como los mencionados o los síntomas que pueden ser físicos, existenciales o comportamientos. No podemos ocultar esa información. El terapeuta en DBO lee toda esa parrilla de datos existentes y ve qué es lo que ha se ha vivido. ¿Por qué?, porque el órgano que está afectado, o el síntoma que se presenta, está hablando directamente de una emoción. El terapeuta une el síntoma o el órgano con la función biológica de este órgano y observa aquello que se ha vivido que sustenta el síntoma.

-Es decir que a cada síntoma u órgano corresponde una función biológica…

-Sí. Por ejemplo, una persona tiene problemas de estómago. Esto quiere decir que una parte de su cuerpo cuya función biológica es digerir, está diciendo algo, responde a una situación que es "indigesta" o inaceptable internamente. El estómago "habla" porque seguramente esa persona tiene un modo de funcionar muy digestivo. Otro caso: si fuera algo inaceptable en el espacio de vida, de libertad, quizá "hablarían" los pulmones y serían otros los órganos implicados. Por lo tanto, los síntomas serían diferentes.

-El inconsciente para la DBO es biológico, ¿por qué?

-Porque, como decía antes, cada uno de los síntomas se apoya en una función biológica. Cuando una persona tiene un síntoma ubicado a nivel óseo, está indicando la función biológica que tiene el hueso, que sirve para la inserción de los músculos, de los tendones, ligamentos, pero sobre todo contiene la estructura del ser porque en ellos se encuentra la médula ósea. Nuestro cuerpo no es una ameba o un elemento sin forma, que sólo posee núcleo y pared celular; el cuerpo se sustenta en una estructura ósea. Por eso relacionamos los huesos con la estructura del propio ser. Cuando un hueso está afectado decimos que la persona ha vivido una situación conflictiva en relación con su propia estructura.

-¿Y si nos referimos a un accidente de tráfico, una causa externa, con resultados físicos traumáticos?

-Todo lo que una persona vive de alguna forma no es ninguna casualidad, sino algo que corresponde a aquello que debe pasar en esta vida. No hay casualidades. Hay quienes tienen un accidente de moto, luego de coche, caminan y tropiezan, les cae algo y se queman en la cocina, sufren múltiples accidentes. Para mí no es casualidad. Pero en el caso de un único accidente, tampoco. Ocurre en ese momento porque la persona está viviendo determinadas circunstancias que lo llevan a padecerlo. Y en el caso de que tuviera una fractura, le preguntaría "¿qué es lo que se ha roto en tu vida ahora?, ¿qué necesitas romper y en tu vida no puedes hacerlo?, o ¿qué cambio necesitas en tu vida que no te atreves hacer y la vida misma te está exponiendo a ello?". No hay vivencias que vengan de afuera sino que la realidad que manifestamos es lo que necesitamos vivir.

-¿La forma en que respondemos a esos sucesos dramáticos se relaciona con temas genéticos, hereditarios, o a estrategias aprendidas personalmente?

-Por un lado, cuando una persona vive un drama hoy, ese drama está en relación con algún evento o situación mal vivida en la infancia, o en el parto, el embarazo, en la vida de sus padres, o anteriores, que llamamos transgeneracional y que es la influencia de los ancestros. Es información guardada en las células, que estudia tanto la genética como la epigenética, información que integra el mecanismo del ser humano para perpetuar la especie.

-Pero el ser humano es capaz de cambiar, de transformar funcionalmente en su favor ese caudal informativo.

-Si tiene conciencia de cuál es el programa que está actuando y provoca el síntoma o el accidente, sí.

-¿Es la clave de la DBO?

-Tomar conciencia. El terapeuta se dedica a buscar el programa inicial y acompaña para descubrirlo. Cuando una persona viene con determinado síntoma, como terapeutas tenemos que hacer pedagogía de la terapia, explicar de qué se trata, que en la actualidad ese síntoma responde a un elemento desencadenante, a una historia dramática, que tiene resonancia con un proceso anterior, vivido de manera dramática en su infancia, en el parto, en el embarazo, en la vida de sus padres o el transgeneracional. Al comunicárselo, la persona lo localiza rápidamente y cuando toma conciencia puede vaciar la emoción que quedó acumulada en aquel instante. Entonces el síntoma se resuelve, ya no tiene sentido.

-¿De qué modo se produce el vaciamiento de la emoción?

-En el momento en que la persona conecta con ese instante concreto, siente en su cuerpo una descarga emocional, un movimiento, que se traduce en algunos casos en llanto o un temblor interior, una sensación de frío o calor, el corazón palpita, la musculatura se tensa… Siempre es una sensación corporal.

-¿Es el momento del insight?

-Sí. A partir de este darse cuenta queda otra etapa: ver si lo que faltó en el momento dramático queda satisfecho con el vaciado o se necesita el aporte de un recurso interno. Todos tenemos el ciento por ciento de recursos en nuestro interior. El terapeuta acompaña para que se potencien los recursos propios, y es ahí cuando se produce un cambio, que siempre tendrá una manifestación externa. Si fuera un síntoma físico, el cambio sería el propio síntoma, que desaparece; si fuera un comportamiento, la persona cambia de conducta.

-En el ser humano predomina más lo emocional que lo racional, como hemos visto en tus propias palabras.

-No podemos disociarnos de las emociones. Con la inteligencia emocional podemos aprender a gestionar con las emociones, pero no a contactar para erradicar la raíz de la emoción. La DBO te acompaña para encontrar el origen. Lo guardado debajo de una máscara que por sí misma no lo puede solventar.

-Hemos visto cómo pasó el mundial de fútbol y se dice que en estos eventos hay mucha descarga emocional, de las muchas frustraciones que la gente lleva acumulada.

-Hay muchos elementos distractores para la liberación de las emociones, como los espectáculos deportivos, el fútbol, el tenis, etcétera, también protestas sociales, para poder vaciar en algún instante esas frustraciones. No podemos no comunicar, por eso decía que cualquier tipo de comportamiento que tengamos habla de nosotros y de nuestras tensiones internas, nuestra forma de vivirlas internamente.

-¿La DBO es una terapia breve, complementaria…?

-Complementa cualquier tipo de tratamiento médico, psicológico o de las ciencias de la salud, en general, y es breve porque no son necesarias muchas sesiones para un determinado síntoma, pero cada persona tiene su ritmo.

-¿Cómo llegaste a esta terapia?

-En Argentina comencé en el ámbito de las ciencias de la salud de manera formal. Fui profesora de Anatomía en la Universidad, donde el músculo es músculo y no puede ser de otra manera. Pasados unos años, entré en contacto con un mundo menos perceptible, como son las Constelaciones Familiares, en donde se juegan movimientos que no se ven, y eso hizo que mi esquema de formación se transformara y empezara a buscar más información. Luego estudié un Curso de Milagros, entré en contacto con la Descodificación y me apasionó porque volví a retomar el camino de la Anatomía. Hice un camino de búsqueda y regresé al mismo punto desde otra óptica.

-¿Cualquiera puede estar capacitado para aprender o se requiere un mínimo conocimiento?

-Todos los seres humanos estamos en una búsqueda para encontrarnos con nosotros mismos, salir de ese exterior que ya conocemos y empezar a caminar hacia el interior. Cualquier persona puede estudiar o practicar la DBO para encontrarse en su interior con el propio ser. Es una herramienta de descubrimiento, de trabajo personal. Luego está la otra parte, de trabajar como terapeuta, para lo cual habrá que seguir formándose, ampliando conocimientos para poder acompañar a las personas. O sea que hay dos niveles: como trabajo personal y como profesión para ser terapeuta.

-¿Tienes tentaciones profesionales de analizar en lo cotidiano personas que pasan a tu lado?

-Sí, siempre miramos inconscientemente diría. Ocurría cuando estudiaba Fisioterapia y salía a la calle, veía un genu valgo (rodillas juntas y pies separados), escoliosis, pies planos, una tortícolis. Ahora me pasa lo mismo, cuando estoy con alguien y veo que tiene tal problema existencial, o al mirar cómo camina, cómo se oculta del mundo o se muestra, cómo quiere impresionar… Es un trabajo muy rico, que se puede ampliar con otros campos y no puede quedarse solo en lo terapéutico. Personalmente, trabajo en ámbitos empresariales, también en hospitales y utilizo herramientas cuando hay conflictos entre trabajadores.

por Aurelio Álvarez Cortez,
Periodista,
editor de
la revista Tú Mismo
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