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Conecta con tu corazón | "Tú llevas un ser sabio dentro de ti" reafirma, Carlos Gonzáles

"Entre maestros" es el documental que acaba de estrenarse, basado en un libro escrito por el profesor Carlos González. Esta película muestra una mirada cuyo objetivo es recuperar la creatividad a través del método "Educar empoderando", según lo explica el mismo autor, sustentado en los nuevos paradigmas

-Brevemente, Carlos, dime cuál es el tema central del documental “Entre maestros”.

-El documental es una ventana por la que puedes acceder a una nueva mirada educativa que se llama “Educar empoderando”, y que presenté en el libro “Veintitrés maestros, de corazón - un salto cuántico en la enseñanza”. Tiene una versión cinematográfica de una hora y media de duración, y otra versión de Televisión Española, de 58 minutos, para el público en general. Luego de que se emita por TVE se subirá a Internet, como también las cincuenta horas de clase, en ambos casos gratuitamente, para que aquellos que estén interesados en el tema educativo en particular puedan analizar, criticar, utilizar... Es un proyecto que tiene su cariz comercial, pero que en su fundamento no lo es.

-Esa mirada, como tú expresas, ¿qué contiene?

-Yo he creado una serie de métodos, pero esa mirada es mucho más amplia que éstos, de modo que se puedan originar otros, diferentes, y que cada profesor, a la larga, pueda crear su propia mirada, en función de dónde está, en qué momento se encuentra como persona. Lo que se pretende con esta forma de educar es, entre otras cosas, recuperar la creatividad en clase. Es el mismo maestro quien debe recuperar su creatividad porque, de lo contrario, ahoga la creatividad de los alumnos. Y esa mirada consiste en mirar al alumno más allá de los personajes que interpreta.

-Algunos de tus excolegas pueden creer que es inviable.

- Esta mirada se basa en mi experiencia de 24 años como maestro y en una serie de ideas propias. Creo haber conseguido un equilibrio entre ambas, entre mi “Quijote” y mi “Sancho”. El documental tiene doble cara: una que va dirigida al mundo en general y otra, al mundo alternativo. Se ha cuidado el lenguaje para que llegue a todo público y también al mundo educativo, sea cual sea su tendencia, si no hubiera sido imposible que la coprodujera TVE. Es decir, se trata de una cosa absolutamente provocadora hecha con un lenguaje aceptable. En la versión televisiva no se habla para nada de nuevo paradigma sino de autoconocimiento. El reto ha sido, conservando la esencia, hacerlo en distintos lenguajes, dependiendo de las personas a quienes nos dirijamos. Un reto difícil de alcanzar pero que el director, Pablo Usón, ha logrado trasladando la pureza del libro al documental.

-¿Hubo algún hecho en tu vida personal, o laboral, que causara esta mirada tuya?

-Fue un despertar paulatino. En el área educativa hemos sido programados en la mente, pero en mi vida el sentir va por delante y poco a poco fue desbordando la programación que había recibido. Empecé a sentir a los alumnos más allá del papel que interpretaban, más allá del currículum, más allá de lo que espera el sistema. Y he aquí el fundamento de la mirada: no quedarse atrapado en la dualidad, en los enfrentamientos. Cuando esto sucede, despierta el maestro interior que llevas dentro y te das cuenta de que lo que consigues con el alumno no se puede medir por un resultado académico, y aquel que ha suspendido en todo, a lo mejor, dentro de unos años te viene a agradecer por las palabras o los consejos que le diste sobre la vida y no sobre matemáticas… Mi ego fue creciendo, en el sentido positivo de la palabra, para poder recibir ese sentir.

-Hablas de ego en sentido positivo…

-Es importante quitar la mala imagen del ego, algunas corrientes místicas dicen “meditemos para apartar el ego”. Con mi mirada lo que hacemos es empoderar el ego para que pueda recibir la sabiduría del corazón, armonizarse. Si nos reeducamos radicalmente podemos llegar a percibir cosas que nos están frenando. Yo lo hice por mi cuenta en nuevos paradigmas, no sólo en física, mi materia, hasta que comprendí que en mi interior había un sueño. El libro y este documental son la realización de un sueño. Y eso dio coherencia a mi labor como profesor porque cuando preguntaba a mis alumnos “¿cuáles son vuestros sueños?”, no sabían responder. Algunos lo ignoraban y otros me contestaban con una necesidad, confundían sueño con necesidad. Un sueño es algo que llevas en el corazón y lo entregas a la vida.

-¿Propones educar sin introducir conocimiento sino extrayendo esa sabiduría?

-Se trata de trascender, no de ir contra nada. La dualidad está a nuestro alrededor, por lo tanto la cuestión es trascenderla y convertirla en lo que llamo “Dualilandia”, un juego. La dualidad es lo que sustenta los dramas; sin drama no hay dualidad. En el nuevo paradigma el conocimiento sale de la dualidad. Nosotros vivimos, estamos en medio de ella, entonces la idea es plantear la dualidad como un juego: tú estás dentro, pero la dualidad, esos dramas, no te atrapan. Llevar esto a la enseñanza con adolescentes es vital. Desarrollo una serie de técnicas en clase que les hace ver que una cosa es el personaje que interpretan y otra es su esencia. ¡Un mazazo para el adolescente! La técnica que empleo es provocar al personaje. En el libro aparecen once personalidades distintas, arquetipos que he diseñado; un ejemplo es aquel que siempre se enfrenta al profesor… El viejo paradigma aconseja apartarlo, el nuevo dice “empodérale”.

-Perdón, ¿tú, como profesor, actúas como provocador?

-Eso es. Un adolescente es más fácil de provocar porque busca su seguridad. La adolescencia es una edad clave en este proceso de cambio de conciencia de la humanidad, es el momento en que se nos sella la atadura a la cultura y nuestra familia. La mirada me dice que hay que aprender a mirar al alumno más allá de los personajes, para educarlo más allá de los dramas.

-¿Cómo recuperamos a los profesores, a esos potenciales provocadores, entrenados en un viejo sistema y tan “quemados”?, ¿qué propones?

-Muy sencillo, resonancia. Hay muchas ideas hoy en día para hacer una reforma profunda, cabal, pero falta valor para aplicarlas a causa del victimismo. Una de las cosas que desarrollo en la formación de “Educar empoderando” es la sabiduría de las edades. Es imprescindible tener en cuenta que dentro de nosotros viven todas las edades. El método provocativo emplea las llamadas preguntas inquietantes para relacionar el conocimiento con la vida, preguntas cuyas respuestas no están en el temario oficial. De eso trata el espíritu científico.

Una vez Eduard Punset, que no sabía la respuesta porque aún sigue en el viejo paradigma, dijo a un científico: “Si los átomos son prácticamente inmortales, y nosotros estamos hechos de átomos, ¿qué es lo que envejece cuando envejecemos?”. Claro, el materialismo puro y duro no tiene respuesta a esta cuestión. Eso es espíritu científico, hacer buenas preguntas, pero no existe en nuestro sistema de enseñanza. Hay que cambiar la mirada del maestro, no obligándole, porque así no entenderá, sino por resonancia.

-¿De qué modo se logra la resonancia?

-Cambiar de paradigma o territorio significa que hay un futuro que ya hemos construido en otra dimensión. El físico Jean Pierre Garnier dice que tenemos un doble temporal y desarrolla esta teoría: si el trillón de células que somos no sabe un poco qué vendría después no podrían funcionar, es imposible. Entonces nuestro propio cuerpo tiene una imagen del futuro y por ello está preparado para hacer las reacciones químicas correspondientes. Con esta idea desarrolló, basándose en nuevos paradigmas, la teoría de que tenemos un doble temporal que explora futuros posibles, en otras dimensiones. Por lo tanto, lo que sentimos, nuestra forma de ver el mundo, cómo está estructurado el ego, hace que nos decidamos por un futuro u otro, cuando en realidad hemos explorado varios futuros. Para ese doble temporal el tiempo discurre mucho más rápido que para nosotros. ¡La física teórica está años luz del resto del conocimiento!

-Tu trabajo cuestiona que la enseñanza busca formar buenos profesionales para producir pero no para vivir.

-Exactamente. Hemos sacado la vida de clase y llevado la vida en clase. Hemos sacado el espíritu científico de la ciencia… Ya lo decía Unamuno: “La religión condenaba a la hoguera y el cientificismo condena al ridículo”. Hemos convertido a la ciencia en una religión. El maestro o el científico dice “esto se ha demostrado”, pero él no ha demostrado nada. Es un acto de fe de que otro lo ha demostrado, es piramidal el conocimiento y esto mata al espíritu científico. Nuestra escuela mata la creatividad y, como consecuencia, también el espíritu científico. Esta otra mirada trata de “matar” los genios.

-Intentas sacar al alumno del pupitre para que pase a la pizarra.

-De ahí el título del documental, “Entre maestros”. Tú llevas un ser sabio dentro de ti. El profesor es como un ambientador en clase, crea el ambiente para que las personas se puedan autoconocer. Para mí no hay nada más poderoso en educación que enseñar a otro a autoconocerse, teniendo mucho cuidado de no adoctrinar. Por eso el maestro debe vigilarse a sí mismo.

-Propones a las materias como vehículos de conocimiento. Concretamente, ¿de qué manera?

-En historia, por ejemplo, estudiamos las causas de una guerra. En el temario se hablan de causas sociales y económicas, básicamente. Asignamos a un alumno el papel de soldado de un bando, y a otro, el del “enemigo”, y les decimos que ahora deben enfrentarse y matar al contrario. La pregunta inquietante en este caso sería: “Esa persona que tienes que matar no la conoces de nada, a lo mejor tienes más afinidad con ella que con el compañero de tu ejército. ¿Qué crees que puede provocar que una persona sea capaz de matar a otra que ni siquiera conoce?”. Así creamos el ambiente. El maestro tiene una fe de que la respuesta está dentro del alumno. Es la clave. Finalmente sale una respuesta profunda y sabia. Aunque apruebes o suspendas historia, la idea de que todo lo mueve lo económico y cuestiones similares resulta ser un adoctrinamiento. Sin luchar contra él, lo trasciendo.

-Un momento que recuerdes en el que las emociones hicieron tambalear algún personaje.

-Cuando mueves el autoconocimiento salen los dramas que esos chicos han vivido. Tal el caso de una de las chicas. Había creado un ambiente en que el maestro no juzga en clase, ¡imagínate la riqueza que sólo esto puede traer! Esta chica confiesa con gran valor que había sido abusada por su padrastro durante años, su madre no se había enterado… todo un drama. Sus compañeros quedaron tan impresionados que no sabían cómo ayudarla. Empezaron a hablar y en un momento dado uno de ellos, desde esa sabiduría que hablamos y que era el objetivo de la película, propone darle un abrazo entre todos. Entonces ella queda en medio, sumergida entre abrazos. Como vemos, ocurren cosas mágicas. La propuesta es una clase donde realmente salgan cosas increíbles que el ser humano lleva dentro. ¿Arriesgado? Sí, pero que el profesor lo haga a su ritmo, y si no le resuena que no lo haga. No se trata de cambiar al sistema sino de despertar al Maestro que el maestro lleva dormido.

-Tu experiencia igualmente se repite en otros países, con otras características.

-Sí. Pero es curioso que yo primero escribiera el libro y luego conociera la educación holística. Al encontrarme aislado, sin ayuda de nadie, sin dirección, y desbordando mi sentir, tuve que cambiar mi ego, así desarrollé esta otra mirada gracias a mi ignorancia. La sabiduría a veces emplea la ignorancia, hace que seas creativo. Después el libro me llevó a conectar con otras personas, empecé un curso de educación holística, tuve resonancia con muchas cosas, pero vi que en la enseñanza media no eran aplicables. Había ideas a las que faltaba un marco, que para mí son los nuevos paradigmas científicos, estructurar todas las asignaturas de los nuevos paradigmas. Por lo tanto he creado un curso de formación para maestros en doce módulos que reeduca al maestro en doce direcciones distintas, de forma que el maestro de física también se reeduca en la lengua -que es mucho más de lo que nos han dicho-, y así de las demás materias. Es un proceso de años en que el maestro, a través de módulos o por contenidos volcados en blogs para quien no pueda venir a la formación, encuentre esa información.

-¿A qué atribuyes el apoyo oficial que ha recibido tu trabajo?

-Había empezado los talleres de crecimiento personal y una noche soñé que era James Bond, personaje que me repatea. No entendía nada… Días después le comenté a una persona sobre mis problemas en el colegio porque quería expresar esto que ya venía desarrollando, y tenía a todo el mundo en contra. Me respondió: “Tú debes ser James Bond”. ¡Me dio la clave!: crear un método que, con la misma pureza y esencia, pudiera expresarse en lenguajes diferentes. El utilizado para pedir la subvención al Ministerio de Cultura no hacía ninguna referencia a los nuevos paradigmas, sino al principio socrático de “conócete a ti mismo”.

-Dame un ejemplo de en qué consiste tu método.

-El método se llama “Educar empoderando” porque el ego se empodera cuando recibe la sabiduría del corazón. Para eso necesita “pistas de aterrizaje” que son las creencias. El temario de las materias hace pensar dentro de unas determinadas creencias; en lugar de luchar contra ellas, das un marco en el que dices “esto no es la verdad”. Pongamos un ejemplo con una pregunta inquietante: ¿por qué en física se dice Teoría de la Relatividad y en medicina no se dice “la Teoría del Cáncer”? La física va 300 años por delante porque el físico sabe que no describe la realidad sino que hace teorías, son creencias, modos de interpretar, pero no son la verdad. El médico no ha sido educado en esa forma, cree que su medicina, la alopática, es la única buena (risas). Le han matado el espíritu científico, no entiende que la ciencia no es la verdad, porque si fuera así ya estaría acabada y no habría nada que descubrir. Esa visión de la física llevada a todas las materias forma parte del método.

-Volvamos entonces a tu primera obra, el libro.

-En esencia, como dice el título, se trata de conectar con el corazón a través de los nuevos paradigmas. Como físico me ha venido perfecta esta idea. El objetivo es conectar el maestro con su propio corazón, que el ego sea traslúcido a esa sabiduría, y lo pueda sugerir o seducir en el alumno. Si no conectas con tu corazón nunca te sentirás creador de tu vida porque el ego no tiene conocimiento para hacerlo. Esa es la tragedia del ego. Cuando el ego se proyecta en el corazón, por el principio de fractalidad o por el de “como es arriba es abajo”, ello reproduce dentro de su campo lo que es la espiritualidad. Entonces se construye un corazón para que desciendan lo que yo entiendo como sus tres dones básicos: poder, sensibilidad y sabiduría. Sin poder no te puedes sentir creador de tu vida, sin sensibilidad no respetas a los demás y sin sabiduría no sabes dar dirección a tu vida.

Nota a Carlos Gonzáles por Aurelio Álvarez Cortez