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Puente entre dos mundos | "Estaba preparado desde el primer día en que conocí a los sanadores", dice el Dr. Francisco Barnosell

Francisco Barnosell ganó fama desde que salió del mundo de la medicina ortodoxa para integrar otras formas que el hombre utiliza para la curación de sus males. Creador de los simposios de médicos y sanadores, también prepara la mejor opción a fin de regularizar la actividad profesional

Quién es:

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, Francisco Barnosell se dedica a la Neurofisiología, Neurología, Rehabilitación y Medicina Integrativa.
Además, es creador de la Asociación de Médicos, Terapeutas y Sanadores, a través de la cual realiza en España y América los simposios de Médicos, Terapeutas y Sanadores, como el próximo a realizar en San Sebastián (Donostia), del 26 al 28 de junio venidero. Autor del libro "Entre dos aguas", de editorial Luciérnaga.
Más info en www.pacolacueva..es



-Vienes de una formación ortodoxa en medicina, Paco, y has derivado a otra, más tradicional, chamánica. ¿Qué pasó?


-Unos quince años atrás tuve varios casos de gente de mi entorno no profesional, como el hijo de la portera, un vecino, que se habían curado de enfermedades a través de medios no convencionales. La proximidad hizo que pudiera seguir más de cerca e investigar qué había sucedido con estas personas. De golpe me vi imbuido en el mundo chamánico más potente. Así comencé un blog con el nombre de Paco Lacueva, donde colgaba información, fotos y vídeos reales. Normalmente, un médico no tiene acceso a chamanes, curanderos, pero yo pude conocer primero a uno, luego a otro, y en menos de un año había visto a más de cien. Me ponía en sus manos para que me curasen a mí o a otras personas. Era primordial vivirlo y sentirlo en mi propio cuerpo.

-Qué fue lo primero que te impactó en tu experiencia personal con respecto a este otro modo de curar.

-No había acabado todavía la carrera de medicina cuando salió un libro de Raymond Moody sobre las experiencias cercanas a la muerte. Me apasionó. Estaba un poco con la mosca detrás de la oreja, algunas cosas que había estudiado se quedaban cortas ante lo que Moody decía. Luego hace 2 años tuve la oportunidad de compartir Congreso con él y fue maravillosa y edificante la larga conversación que tuve. Mi padre era médico y, quieras o no, he mamado la parte más oficial de la profesión, pero siempre sentí curiosidad desde la lejanía. Inclusive por entonces, según qué cosas, leía y me reía… ¡Ahora me reiría de mí mismo! (risas). Esto me llevó a profundizar cada vez más y lo que me impresionó fue conocer el mundo perceptivo, que abre una puerta a lo inexplicable. El hecho de haber estado con gente que canaliza, moviéndose en otras dimensiones, que son casi todos los curanderos o sanadores, que te cuentan cosas y hacen predicciones que luego se cumplen. Sentí un choque, pero ya estaba preparado desde el primer día en que conocí a los sanadores.

-Se dice frecuentemente que la tecnología ha separado al médico del paciente.

-Los médicos, como grupo, nos hemos ido alejando en general del paciente y en muchos casos, por desgracia, es casi un número de historia, con un trato de frialdad y lejanía. Me choca mucho porque en vez de ir a mejor, vamos a peor. Aquella situación de antaño del médico de cabecera que visitaba al paciente con cierto cariño se ha perdido absolutamente. Pero creo que volveremos a ganar esa cercanía porque las voces claman al cielo. La tecnología nos ha hecho morir de éxito. Mucha tecnología, pero olvidamos que hay un ser humano detrás. Cualquier factor puede variar su equilibrio físico: palabras, campos magnéticos, el entorno, cuestiones morales, éticas… Y así se produce una disminución en el sistema inmunitario y aparece la enfermedad, todo dependerá de la genética y epigenética de cada uno. Aclaro que cuando estudié hace más de 40 años no se hablaba de conceptos de alimentación, a la genética la pasábamos de puntillas, también las toxicidades, y poco más.

-Ahora va cambiando la mirada sobre el origen de las enfermedades.

-Quienes estamos en este cambio, desde el mundo perceptivo vemos el origen más allá de la enfermedad, que es más emocional, psicológico, tóxico con lo cual hasta las mismas palabras y actos en consulta con el paciente ya pueden ser sanadores. Y volvemos al tema de la cercanía. Frente a ese paciente que no conoces de nada y que pone su vida en tus manos, tienes que romper el hielo haciendo un encuadre más próximo, con simpatía, y una vez que sabes qué enfermedad tiene y sus datos de la anamnesis, debes preguntar por otros factores no habituales en la medicina para ver adónde nos lleva este camino. Preguntas raras para él como cuándo empezó la enfermedad real ( No la que vemos ) , para establecer el origen emocional, sin llegar más allá si el paciente no lo solicita, al menos en esta fase.

Estamos en una sociedad enferma, y al paciente que le das un abrazo lo descolocas porque un médico no hace ese gesto, y empiezas la curación en el momento en que le hablas desde una filosofía distinta. El paciente que entiende el alcance de su enfermedad se cura antes, tenga lo que tenga.

-Has estado el mes pasado en Argentina, realizando el III Symposium de Médicos y Sanadores. ¿Cuál fue el tema que trataste en tu conferencia?

-"Medicina alternativa oficial", y creo que el título ya lo dice todo. Qué es lo que puede hacer un médico desde el punto de vista de la medicina integrativa, sin salirse del guión médico. Esto significó hacer una exposición más extendida de lo que estamos hablando ahora. También explicamos los cursos que empezaremos después del verano: de medicina integrativa, para médicos, y terapia integrativa, para no médicos, a fin de que puedan conseguir un título universitario y desarrollar esta actividad.

-En Estados Unidos existe la formación en medicina integrativa, con ámbito profesional en centros de salud.

-Sí, como el caso del Hospital Oncológico… Anderson. Hay una enorme caja, como digo yo, de unas 184 terapias no convencionales, de las cuales se aceptan apenas catorce en Estados Unidos. La cuestión es qué pasa con el resto, sin contar las que aparecen prácticamente cada mes. Preveo que poco a poco los colegios médicos y los profesionales en general irán aceptando aquellas terapias más empíricas porque esto no hay quien lo pare. Entre esas catorce están el yoga, la meditación o mindfulness, taichí… pero los médicos de medicina integrativa no podemos dejar de saber o conocer, y no estoy diciendo practicar, que existen otras 170. ¿Por qué?, porque de lo contrario eventualmente alguien consultará al recibir una demanda y habrá que contar con expertos que puedan intervenir y aportar elementos de juicio con criterio. De hecho hemos creado los primeros cursos de perito judicial para médicos y terapeutas para que haya gente especializada.

Existe una gran diferencia con la escuela americana integrativa, según mi criterio, y es que si los profesionales no aprendemos al menos en los másters más de un 30 por ciento de lo que es el mundo perceptivo, seremos médicos con una formación incompleta.

-Apoyas por lo tanto la oficialización de las terapias no convencionales.

-Sí, desde el punto de vista más crítico. No puede ser que alguien que haya hecho un curso de fin de semana cuelgue un cartel en su casa y trabaje. Quizá tenga ese don, pero no está regularizado. Una normativa de la Unión Europea, de 1995, dice que las terapias complementarias deben estar potenciadas por el Ministerio de Salud de cada país. En muchos países lo están, pero no la medicina integrativa, que sí establecieron los americanos en 1986. Pero ellos han permitido un crecimiento escaso de estas terapias porque aquello que no sea empírico no lo reconocen. Yo he hecho una pequeña salvedad señalando que existe ese mundo perceptivo, invisible, y no puede ser que nos quedemos con sólo catorce terapias, hay que estudiar e investigar el resto que hay en esa caja. Por otra parte, alguien debe ser la voz de la ley dentro de los médicos para que no exista un crecimiento descontrolado, eso es vital.

-Concretamente, ¿qué debe contemplarse para la regularización?

-Primero, la responsabilidad civil para que haya unos seguros que cubran a los médicos y terapeutas. Segundo, los terapeutas tendrían que tener un título universitario para poder trabajar en los hospitales. Algunos ya lo están haciendo, y llegará el momento en que cobren por ello. Digo esto porque puede llegar una demanda y si no hay responsabilidad civil y tampoco título, un gerente de hospital acabará rápidamente con el tema.

-¿Cuál es el futuro de la homeopatía?

-A nivel europeo, los laboratorios homeopáticos tienen que cumplir las directivas de elaboración de cualquier medicamento. Un pequeño laboratorio es difícilmente viable. El futuro de la homeopatía es bastante incierto más por las trabas legales que por su eficacia.

-Háblanos de la Asociación de Médicos y Sanadores, en qué momento está de su vida institucional.

-En Cataluña, no sé si a raíz de diversos factores, estamos más adelantados. El primer congreso que hicimos abrió muchas puertas y numerosos profesionales trabajan y colaboran ya con sanadores y terapeutas, cosa que no ocurre, visto de fuera, en otros lados, donde lo hacen callados sí, pero no tan abiertamente. Hay una apertura importantísima en la cual coinciden médicos, sanadores y también colaboradores como arquitectos, ingenieros, economistas, porque cada uno tiene una visión diferente de lo que significa ese mundo perceptivo, de terapias no convencionales. Debemos escuchar esa otra visión y no ser tan protocolarios. Mente abierta, ¡pero empírica!

Esta multidisciplina para abordar cualquier enfermedad seria nos da una visión tan rica que el hecho de escuchar con mucho respeto nos abre puertas hasta ahora infranqueables. Y hemos creado una asociación internacional de medicina integrativa. Están llamándome médicos europeos, americanos, de Asia, para hacer cursos porque no hay un lugar oficial para aprender, con estas nuevas premisas.

-¿Se verá reflejado este avance en la seguridad social?

-Esto es imparable porque antes se pensaba que éramos "cuatro y el gato", como decimos en España, y ahora directores de hospitales, cadenas de clínicas integrativas europeas, clínicas oncológicas, piden información sobre la labor que estamos haciendo para ver cómo podemos colaborar juntos con esa filosofía. Van saliendo a la luz muchísimas personas de mando, directores de centros hospitalarios, clínicas, jefes de servicios, que son los que en definitiva cambiarán el sistema, no una ley. El sistema cambiará porque habrá médicos que seguirán las pautas con muchísimo respeto, sin salir del guión protocolario que tenemos.

-La tarea que has emprendido no parece fácil.

-Los verdaderos pioneros han sido médicos defenestrados de sus lugares de trabajo, hace 10, diez años. Quizá por ser médico mi padre y haber vivido en un mundo ortodoxo me muevo en el lugar que debo, que es el de la ciencia, la investigación y la titulación. Esto va a misa es una realidad. Vivimos en una sociedad en la cual tenemos normas que debemos cumplir y, de momento, la ley es la que es, hay que cumplirla, no la voy a torear ni tomaré un camino al filo de la navaja. Hemos de hacer las cosas con criterio, correctamente, de la mano de abogados, incluso economistas, y ver hasta dónde podemos llegar. Porque en el momento en que faltas el respeto al contrincante y el ortodoxo no ve lo que tú ves, surge un problema añadido. Con la palabra y el diálogo puedes crear una duda razonable en quienes no piensan como tú, estén no a tu lado, pero dejándote trabajar, con sentido común. No he tenido problemas al menos hasta ahora, sí alguna crítica divertida, y sé que no todo el mundo tiene la capacidad de transmitir lo que digo sin que parezca un iluminado.

-¿Te has parado alguna vez para preguntarte "qué estoy haciendo aquí"?

-No, jamás. Es verdad que dedico mi tiempo libre a esto, he perdido calidad de vida al no hacer lo que me gusta: navegar, dedicarme a mis cosas… Una vez otro periodista me preguntó lo que tú ahora y yo contesté "si a los 60 años no puedo decir lo que creo que es correcto, vamos mal". Porque tienes la vida hecha, se supone que puedes vivir de réditos y si es imposible decir bien lo que piensas, no me parece bien. No estoy solo, hay grandes profesionales detrás de esta tarea que me ayudan. Lo que deseo es que quizá otros médicos se den cuenta de la gran maravilla que he tenido yo de poder conocer ese mundo más chamánico, curandero, que me ha enseñado a vivir de otra forma. Significa un cambio social, no sólo en la medicina, porque afecta muchas cosas, se trata de vivir con menos, con una ética. En el futuro dominará una palabra que vemos y escuchamos cada vez más: transparencia. En el momento en que hay más transparencia las piezas se colocan en su lugar, en la política, la economía, la educación, la religión. En la sanidad pasará lo que en otros ámbitos ya está sucediendo. Nadie podrá tener ojos ciegos a que haya muchísimos pacientes que se curen por medios no convencionales y decir aquí no pasa nada.

En las terapias energéticas observo que mientras unos sanadores consiguen que sólo algunos pacientes mejoren, a pesar de que afirmen que lo consiguen en todos los casos, hay otros que al final logran que los pacientes vayan mejorando, el médico ignora cómo pero comprueba que el paciente se ha recuperado, por ejemplo, viendo que un tumor disminuye… A este grupo tenemos que investigar, no podemos decir que es tontería sino ir más allá.

-¿En la medicina hay lugar para el misterio?

-Siempre, porque de lo contrario no avanzaríamos. Y la mente curiosa hace que el misterio, que es magia hoy, sea ciencia mañana, cuando haya herramientas para poder demostrarlo. Por este motivo, caminamos hacia un cambio de paradigma.