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Vivir es un arte | "La respiración es el remedio más barato del mercado, sin efectos secundarios", afirma Goyoaga

Creía que tenía éxito y que era feliz, pero en realidad estaba al borde de un ataque de nervios. La periodista Beatriz Goyoaga lo descubrió al conocer la meditación y técnicas de respiración. Sin dejar su profesión, es directora de la Fundación El Arte de Vivir, institución por la que le llegó un gran cambio

- Estás por publicar un libro de memorias titulado “Del gin tonic a la meditación”. ¿Nos puedes adelantar algo, Beatriz?

-En él escribo experiencias de mi vida, las entrevistas que he realizado, viajes, cuando conocí la meditación, la respiración y la Fundación El Arte de Vivir.

-¿Cómo fue ese contacto inicial con la institución de la que eres ahora directora? Trabajabas en periodismo…

-Sigo siendo periodista, pero ahora le dedico mucho menos tiempo. Hace unos años mi marido me llevó a una conferencia presentación sobre el curso para el manejo del estrés laboral, que dirigía Sri Sri Ravi Shankar. Este tipo de reuniones no me interesaba para nada, pero él, que estudiaba su tercera carrera en estudios orientales, me invitó y en el retiro, cuando llegó el momento de la relajación y la meditación, mi mente encontró un silencio que antes nunca había tenido, ni en sueños. Al finalizar, me apunté al curso. Los efectos fueron espectaculares y desde entonces utilizo las técnicas para lavar mi mente, del mismo modo que lo hago con mi cuerpo. Todos los días me siento un rato, limpio mi mente y salgo más serena, equilibrada, alegre, con más energía, y descanso maravillosamente.

-Previo a esta experiencia, ¿cómo te encontrabas?

-Como en la película de Almodóvar, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, yo tenía de todo: espasmos respiratorios, dolores en cuello, la respuesta rápida, el enfado fácil, y llegó un momento en que todo iba en mi contra, en un estado alterado que destruía mi salud, las relaciones, y buscaba serenarme, pero no sabía cómo. El médico me lo decía, pero no era cuestión de ir al Club Med cada quince días, o dejar el trabajo o las actividades cotidianas. Finalmente, encontré la respiración y actualmente proclamo que la respiración es el remedio más barato del mercado, sin efectos secundarios, que se puede practicar en casa, incluso con ropa interior, rulos en la cabeza, sin tener que rendir cuentas a nadie, ni pagar abultadas facturas médicas.

Sales a la vida enfrentándote con las crisis, que no se pueden eliminar, de una manera distinta. Cuando una persona está nerviosa, hasta la luna llena le molesta, pero cuando está serena, puede encontrarse en un atasco de tráfico, o en una situación difícil, de salud o lo que sea, y lo lleva de un modo muy diferente.

-Tu profesión que te había llevado a entrevistar a personalidades del campo político, social, religioso, como el Dalai Lama, ¿nunca te había facilitado el encuentro con esta otra realidad?

-Nunca. Yo tenía una vida que creía plena, exitosa, feliz, ajetreada. Pero no usaba mi imaginación, ni meditaba ni respiraba; al contrario, me enojaba con la gente que buscaba este otro tipo de existencia. Ignoraba que hubiera técnicas de respiración, con excepción de las recomendadas para el parto, que sabiamente se comenzaron a utilizar hace veinte años. Había oído cosas sobre la meditación, pero cuando entrevisté al Dalai Lama no quería tener una experiencia espiritual con él, sino una experiencia intelectual, nada más. Más tarde, fue impactante encontrar este camino, un camino fácil, accesible a todo el mundo. Pueden meditar niños desde los seis años hasta personas con más de cien. Tener estas herramientas a mano me ha enriquecido la vida y también lo ha hecho con ciento cincuenta millones de personas más, en números generales, pueblos enteros que han hecho seminarios de El Arte de Vivir. La primera parte del curso de introducción a la respiración, que doy yo, más de 40 millones lo han realizado, y el número va creciendo tipo pirámide invertida.

Conmigo han hecho el curso casi cuarenta mil personas. Hay quince mil instructores en todo el mundo. Yo soy sólo un eslabón de una enorme cadena que da vueltas por África, América del Sur, del Norte, Canadá, Asia y Europa.

-Acaba de hacerse pública la difusión de una gran reunión en Argentina llamada Yoga Rave, Fiesta sin Drogas, Alcohol ni Humo. Llama la atención esta propuesta de pauta cultural, con una oferta diametralmente opuesta a lo que conocemos.

-La Fundación El Arte de Vivir propone que el bienestar, la serenidad, la alegría, tienen que estar en todos los campos. Estamos aquí para crecer y ser felices. Las fiestas nos gustan a todos, y no solamente somos espirituales cuando nos sentamos y meditamos. También cuando trabajamos o cuando vamos a una fiesta por la noche, podemos estar en ese espacio de hacerlo todo en armonía. Lo que destruye la armonía es el alcohol, son las drogas, y el cigarrillo perjudica nuestra salud.

Trabajamos con todos los estratos de la sociedad, con políticos, profesionales, jóvenes, escuelas, universidades, con quienes delinquen, para que la vida sea normal pero más feliz, más profunda, libre de violencia, de estrés, de angustia, de desdicha. La campaña es esa, aunque se tarde mucho tiempo probablemente.

-¿Recuerdas algún episodio que merezca ser compartido, en el marco de tus seminarios?

-No algo específico, pero he visto y veo muchas clases de personas, desde directores de hospitales, periodistas, empresarios, gerentes de banco… Un ex CEO del City Bank es un instructor de El Arte de Vivir, que estaba en el mundo de las finanzas y del estrés, y actualmente es asesor financiero en una empresa privada que transmite estas técnicas.

En este momento estoy recopilando cartas de agradecimiento de algunos alumnos, que se publicarán sin nombre. Son fascinantes. Algunas escritas por prisioneros que están en cárceles, como alguno que me dice que he sido su mejor abogada, y yo le respondo que soy periodista.

Pero él insiste en que a través de este trabajo él se siente libre, a pesar de que le quedan muchos años en prisión, porque su mente se siente serena, libre, duerme con tranquilidad, sin ansiedad… ¡Esto tiene mucho valor! Últimamente una instructora ha dado curso para presos detrás de rejas, en régimen de alta seguridad. De allí nos llamaron para decirnos que están muy contentos porque quienes hace años llevan encerrados presentan un mejor comportamiento, etcétera.

-Define cómo es el fundador de El Arte de Vivir, que antes mencionaste, Sri Sri Ravi Shankar.

-Es un gran personaje, físico, ex director de la Divinity School de la Universidad de Yale (EE.UU.), ha sido nominado cuatro veces al premio Nobel de la Paz, la persona más reconocida en el mundo védico en Asia, con catorce títulos honoris causa en diversas universidades del planeta, de muy joven empezó esta campaña para crear un mundo mejor. En 2011 se cumplen treinta años de la creación de la Fundación, viaja por todo el mundo sin detenerse, es el Mahatma Gandhi de nuestra época pero a escala global, no sólo trabaja en la India. La institución está representada en 132 países. Paulatinamente, las personas en diversas zonas del mundo van dándose cuenta de que tienen una mejor calidad de vida usando su propia respiración y meditando.

-De su personalidad, ¿qué rasgo te llama más la atención?

-Es inocente, tiene buen humor y hace lo que dice. Afirma que hay que aceptar a las personas como son, y acepta a las personas como son. No juzga. En la India ve a un carnicero y no dice “malvado carnicero”, sino “es el rol que le ha tocado”, ve a un católico y dice “lee la Biblia”, a otro que es judío “lee la Torah”, y a un ateo “relájate y respira que ya algo te llegará…”. Y así como está en el Foro Económico Mundial en Davos, también va a atender a las víctimas de un tsunami, escucha a una mujer que le habla del divorcio con su marido, o prepara la apertura de mil centros de atención a enfermos de sida.

-¿Qué es la espiritualidad para ti?

-Es saber qué hay detrás de este cuerpo, que es mucho más profundo; que hay un espíritu universal del cual todos somos parte, que le puedes llamar alma, conciencia, eterno, Dios, divinidad, el Absoluto, da igual. Algo que no entendemos, que nuestros cerebros aún no tienen la capacidad para comprender. Todo depende de algo mucho más grande que nosotros, que somos pequeñas hormigas, aunque no lo podamos probar. Yo me muevo en la vida con movimientos que apoyan la vida: ayudar a los demás, escuchar al que lo necesita, tender una mano, tener una mente serena, cuidar el planeta, y al mismo tiempo me encanta comer pasteles, salir con mis amigas, viajar, hacer deporte… La espiritualidad no tiene que ser compartimentada. Para mí salir a comer contigo una pizza puede ser también algo espiritual.

-Estamos en una crisis planetaria, las estructuras tradicionales tambalean, se anuncian grandes cambios en un año señalado por viejas culturas, profecías, etcétera. ¿Qué piensas que sucederá?

- Sri Sri Ravi Shankar dice que no pasará nada. Simplemente estamos entrando en cambios cíclicos muy grandes, será paulatinamente y para mejor. 2012 es un año marcado por una transición planetaria. No se trata de que de repente venga un cataclismo ni nada parecido. La rueda de la historia girará hacia un mayor despertar a la espiritualidad, nos cuidaremos más, comeremos sanamente, viviremos más en armonía con nuestras familias, en el trabajo.

No es que habrá maravillas de la noche a la mañana, y esos cambios ya han comenzado, sea porque lo hagamos voluntariamente o porque ha llegado el momento y nos toca.

-¿Podemos solucionar estos nuevos desafíos con viejas estrategias, ese modo de pensar cartesiano que todavía parece estar vigente?

-La humanidad está saliendo de ese modelo cartesiano porque ha visto que no hemos tenido resultados. Hemos hecho avances tecnológicos maravillosos, como también intelectuales, pero seguimos siendo víctimas de nuestras emociones. Nunca nos han enseñado en el colegio, en la universidad o en casa cómo manejar los celos, las broncas, la depresión, la angustia, y esta es la campaña de El Arte de Vivir, manejar nuestras propias emociones de las cuales seguimos siendo presos como hace miles de años.

-Un día cualquiera en tu vida.

-Duermo poco y por eso me levanto temprano. Medito y hago las técnicas de respiración todos los días, cumplo con mis actividades laborales como todo el mundo, en un ochenta por ciento son servicio para la humanidad.

Como sano, me cuido, no ingiero cosas que perjudiquen mi salud, ayudo a todo el que puedo, y después salgo a cenar, a bailar, me gusta pasear, el deporte, los amigos…

-Y en tu ranking personal, ¿el humor qué lugar ocupa?

-El número uno. Una vida sin humor es como una sopa sin sal. Tampoco significa que hay que usar todo el salero, sino una cierta cantidad de sal. Lo he aprendido de Sri Sri Ravi Shankar.

-Resumiendo, ¿qué dirías de tu trabajo como directora de El Arte de Vivir, para practicar la meditación y la respiración que proponen?

-Vivir es una obligación, pero vivir bien es un arte. Dentro de las circunstancias en que estamos inmersos, es de sabios mantener la sonrisa a pesar de los acontecimientos. Es fácil reírse de los chistes, pero poder conservar una sonrisa, el equilibrio interno, la energía, la felicidad, cuando queman las castañas, es necesario.


Aurelio Álvarez Cortez