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El árbol de la salud | "Para poder cambiar una sociedad primero cada uno debe transformar su conciencia", afirma Carmen

Pocos supondrían que una fuente de sabiduría como la Cábala puede servir también para ofrecer información sobre nuestro cuerpo. Carmen Haut, una experta reconocida, ha estructurado un sistema que lo permite, según ella misma lo explica. Haut es una de las participantes del Simposio de Terapias Naturales

-¿Cómo enlazas un conocimiento tan antiguo como es la cábala con el tema salud?

-Previo a introducirme en la cábala, yo tenía formación en psicoterapia e hice esa fusión. Un conocimiento aparentemente tan etéreo y elevado como la cábala, y considerando que me gusta que las cosas sean prácticas, pensé que debía tener una utilidad, una aplicación. Tanto la estructura del Árbol de la Vida como la psicoterapia tratan sobre las condiciones del alma. La cábala no puede poseer sólo una parte etérea, sino también otra terrenal, puesto que el alma al encarnar lo hace en un cuerpo y ambos no pueden estar separados. Cábala significa, entre otras cosas, sabiduría secreta; la sabiduría se necesita para estar aquí, para vivir, disfrutar y sentir.

-¿De qué modo logras esa fusión?

-Aprendí cábala mística con Jaime Villarrubia, a quien se le ocurrió que, con un cálculo que realiza mediante la fecha de nacimiento y los nombres y apellidos, se obtiene un Árbol de la Vida personal, que llamó Programa de Vida, como sucede con la carta natal o un estudio numerológico. Cuando tuve el mío, sumé el conocimiento de la psicoterapia. A partir de entonces surgieron datos como, por ejemplo, que en los senderos del Árbol se pueden ver cómo son nuestras emociones, el funcionamiento de la mente, nuestro comportamiento y los órganos eventualmente afectados por los tipos de personalidad. Aparte, he fusionado otros elementos, como la alimentación, la música, etcétera, con los que creé la terapia de la interpretación del Árbol de la Vida personal que hoy llamamos Método Haut.

-Es decir que existe una correspondencia entre el Árbol y los órganos humanos.

-Yo trabajaba en el campo de las energías y la sanación, equilibrando chakras, con técnicas de visualización, y vi claramente esa relación. Al aprender que cada esfera representa un arquetipo como el padre, la madre, la pareja, los hijos, no pude ignorar las consecuencias que generan los conflictos, primero en las emociones y luego en los órganos correspondientes, en este caso como enfermedades. Por ejemplo, me di cuenta de que todas las personas que tienen conflicto con la autoridad sufren dolencias en los huesos.

El Árbol de la Vida tiene 22 senderos, cada uno con una lección que el ser humano debe aprender para ser feliz y no enfermar.

-¿Qué es lo que nos mantiene sanos y felices?

-Nuestro don. Tú sabes que cada vez que haces “eso”, te dan ganas de cantar, estás contento, porque es tu fuego, tu esencia. Cuando no lo manifiestas, enfermas, te deprimes. Si lo tuyo es bailar, baila; si es pintar, pinta… Esa esencia es lo que se aparece en el Árbol personal. Un ejemplo: el caso de quien trabaja vendiendo ropa, pero esa no es la función de su alma porque detrás existe un cómico; entonces cada vez que entra un cliente a probarse una prenda se va con una sonrisa porque le ha hecho feliz. El don que traemos es lo que venimos a hacer.

-Has mencionado arquetipos y estructuras. El modelo familiar tradicional está en una etapa de gran transformación, como tantos otros...

-Esto se ve claramente en los árboles de la vida personales. Pero hay algo más. Una persona que en su Árbol destaca el número 6, que es la rebeldía, pertenece a ese grupo de quienes no están de acuerdo con la sociedad y será de los primeros que salga a manifestarse. Ahora se llama como Ni-Ni a quienes se les acusa de que no quieren cooperar con la sociedad. Pero no es así. Están preparados para el desarrollo de una conciencia mayor y por esa razón se rebelan.

-¿Los movimientos sociales que han surgido en los últimos tiempos en todas partes serían más eficaces y darían mejores resultados si fueran la suma de cambios individuales?

-Claro, es que para poder cambiar una sociedad primero cada uno debe transformar su conciencia. Y si creemos que lo hará un político, nos equivocamos. Como suelo expresar, muchas estrellas en la noche hacen una noche luminosa… La cábala dice que cada uno debe sacar de sí su don, así el cambio global podría ser mucho más armónico. Sin embargo, estamos en tiempos de separar el trigo de la paja, y como la gente que tiene conciencia es cada vez más consciente, la que no, está más oscura, de modo tal que el puente entre los dos extremos se alarga y la travesía se torna más dolorosa. Lo que debe caer lo hará antes de que acabe 2012.

-Con la información que se puede obtener de ese mapa que proviene del Árbol de la Vida, ¿eres optimista con respecto a los tiempos que se avecinan, de cara al 2012 y todo lo que se dice de él?

-Optimista siempre, ¿por qué?, porque son necesarios los cambios. Lo que no es normal es que el ser humano haya desarrollado la conciencia hasta tener unos ordenadores potentísimos y todavía siga habiendo enfermedades como la malaria, el cáncer, etcétera. El 2012, o sea 5 (2 + 1 + 2), representa la niñez, que además se asocia con el 14 (1 + 4 = 5), su número complementario. El 14 es el puente, que representa la carta de la templanza. Mientras que el 5 simboliza la parte infantil, inocente, limpia, también representa el Pontífice, el hacedor de puentes. Por lo tanto, debemos hacer una transición hacia la felicidad, ser felices, no fingida sino realmente. Y quien nos da la felicidad es esa parte infantil que existe en nosotros. En otras palabras, volver a ser niños pero evolucionados, con conciencia adulta y no como ignorantes. A nivel colectivo habrá un cambio a nivel de las fiestas porque la forma actual de festejo no es positiva.

-¿Cómo serán entonces los festejos?

-La fiesta principal de España son los toros, y esto está cambiando. De hecho, los toros son el número 14. Como te darás cuenta, también los animales aparecen en los senderos del Árbol de la Vida… Hay algo que trasmutar en esa fiesta, venerando la figura de los toros de otra manera. Pero la cuestión de los festejos no alcanza sólo a los toros, sino también a las religiosas. La juventud ya no cree en un Dios vigilante, ya no le vale. Nos hemos olvidado de transmitir valores éticos para convivir en sociedad, eso llamado hermandad o como sea. Hoy es fácil faltarnos el respeto, no pensamos si haremos daño al otro, en seguida soltamos un taco como si fuera lo más natural del mundo.

-¿Una característica del año próximo?

-La vida estará marcada por la sencillez. Hay formas de disfrutar mucho más modestas, con menos costes y mayor conciencia. Gozar contemplando una puesta de sol o divertirse con reuniones de amigos animadas desde lo creativo. Hoy el joven bebe para olvidar, para no darse cuenta de que así no tiene futuro. Lo hace como rebeldía porque si algunos tienen derecho a ser rebeldes en una etapa de la vida esos son los adolescentes, de lo contrario, cuando toque mover cosas más importantes, no tendrán esa energía. Dentro de la cábala la rebeldía está admitida, siempre que sea bien canalizada, con buen ánimo. Ánimo proviene de la palabra ánima, alma, y el ánimo es la alegría interna. Actualmente los chavales no se divierten desde la alegría, porque estén contentos, sino que van a divertirse para ponerse contentos, que es muy distinto. Buscan placer que no lo es, confundiéndolo con evasión, drogas, alcohol. El tiempo de los adolescentes es para disfrutar, tener osadía, para hacer los cambios porque ellos son el futuro.

-¿Tenemos futuro?

-Tenemos, yo creo en el futuro. Y sobre todo creo en la gente joven porque tiene esa fuerza. Quienes se han manifestado en las plazas están en el punto de medio del tránsito hacia lo nuevo. No quieren lo de antes, pasar al otro extremo del puente del cambio de la misma manera. Esta gente, fiel a su corazón, sabe que no puede quedarse atrás. Habrá muchos cambios internos en las personas.

-¿Faltan líderes?

-La política es el reflejo de nuestra pequeña y personal política. Falta ese líder interno porque hemos delegado a otros que no tenían condiciones, sin reconocer ese líder que llevamos dentro. Y para ello al menos debemos equilibrar los cuatro pilares sociales: el de la salud, el de la religión, el de la enseñanza y el de la política, de los cuales dos están siempre en potencial y los otros dos en defecto. Por eso me parece bien que las viejas estructuras caigan, pensando que cuando una puerta se cierra otra se está abriendo en el camino de la evolución. En lo personal, no me da miedo hacer algo diferente, porque si me quitan de aquí será porque me darán herramientas para realizar otra cosa. Esta es la nueva aventura.

-De Madrid vienes a Valencia parar abrir un espacio propio, con el nombre de Uriel. ¿Por qué ese nombre?

-Quiero enseñar a mis alumnos que la cábala no tiene por qué romperte la cabeza. Uriel se llamaba mi primera consulta y significa “fuego de Dios”. No busqué en los entresijos de la cábala y, sin miedo a equivocarme, elegí pensando en que el tema es mucho más sencillo de lo que se cree. Suena bien, vibra bien. El arcángel Uriel es el que dio a conocer la cábala en el mundo. Y vengo a Valencia porque la vida me trae. Es muy curioso. En mi Árbol de la Vida personal la línea más fuerte que tengo es la del futuro, la rueda de la fortuna. De muy jovencita viajo, a muchas partes, por trabajo o placer. Cuando ves el Árbol de España, Valencia está en el sendero de la rueda de la fortuna, el 10.

-Hablemos de Valencia entonces.

-Valencia va por delante. Se parece bastante a Madrid, al tener la energía del futuro se ha anticipado mucho. Es una ciudad con un gran movimiento, pero debe tener cuidado y no “pasarse tres pueblos”, como la concentración de edificaciones, perdiendo la visión de lo armónico. Esta ciudad tiene mucha fortuna, aunque muy mezclada. Como posee la energía de la expansión (el 10) se yuxtaponen las riquezas, unas con otras. Debe hacer una criba, conservando lo bueno, la esencia. Que su movimiento sea mucho más constructivo, menos y mejor. La crisis provoca eso, precisamente: se cierran negocios porque aquellos que los habían abierto no tenían la demanda profunda de que era lo que debían hacer. No significa que esas personas no valgan, sino que lo son para otras cosas que todavía no han encontrado.

Pregúntate qué demanda tienes dentro de tu ser y qué puedes hacer con lo que sabes, qué puedes ofrecer al mundo. La vida te dará el lugar y los medios necesarios para que se concrete. Así lo dice el Kibalión en su ley de correspondencia: lo que sucede dentro, ocurre afuera. Si estás vibrando con lo que eres, la vida te trae lo que necesitas. La mano del universo es tan generosa que satisface todas nuestras necesidades, siempre y cuando estemos en armonía con nuestro dictado. La vida es como una carrera de caballos: lo importante no es ganar, sino disfrutar de la carrera, haciéndose uno con el caballo. Como el alma y el cuerpo. Haría una llamada a quienes tienen sus negocios abiertos para que dieran calidad, fortaleciendo sus cimientos.