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Siete claves para vivir | "Enfócate en lo que quieras y luego trabaja para conseguirlo", dice Manuel Ramírez

Docente universitario y responsable de cursos de inteligencia emocional, Manuel Ramírez ha lanzado al mercado editorial un libro que rápidamente ha alcanzado gran aceptación. A través de un lenguaje ameno, logra transmitir un mensaje para la transformación personal. Dialogamos con el autor de "El regreso de Max"

-Tu libro es continuación de otro, cuya autoría no te corresponde. ¿Cómo sucedió esto, Manuel?

-Mi novela tiene dos niveles de lectura, uno que es la historia propiamente dicha y otro vinculado con el mensaje que quiero explicar: siete claves para pasar de sobrevivir a vivir. Estas siete claves las había estudiado y trabajado en procesos de desarrollo personal, y lo que me faltaba era una historia. Sin saberlo, Mónica Fusté, autora de “El mejor año de tu vida”, me dio una excusa. Después de leer su novela, la cogí como coach y le pedí permiso para escribir la historia de Max, el novio de Iris (la protagonista de su libro), cuyo personaje había quedado un poco colgado. Las dos historias son diferentes. Mónica se basó sobre todo en una de las claves que yo desarrollo en “El regreso de Max”, que es la de ganar-ganar. Al proponerle yo continuar contando la vida de Max desde otro punto de vista, ella me dijo que perfecto y que me firmaba el prólogo, y eso podía significar también un relanzamiento de “El mejor año…”. Es un ejemplo de ganar-ganar que deberíamos tener hoy en día en la cabeza porque con la situación que tenemos, o pensamos cómo nos ayudamos y compartimos todos, o seguimos con ganar-perder. Estoy muy agradecido a Mónica.

-¿Puedes mencionar cada una de esas claves?

-La primera es víctima o responsable: vas por la vida mostrándote como una víctima de lo que sucede o como responsable de lo que está sucediendo. La segunda se refiere a la diferencia entre un hecho y la interpretación de un hecho; ante una misma realidad algunos la verán como algo positivo y otros como algo negativo. La tercera es la distinción entre “tengo que”, como expresión que utilizamos mucho, y “elijo”; es decir, si tú piensas que estás obligado a hacer cosas, o que las estás eligiendo. La cuarta es ganar-perder o ganar-ganar. La quinta corresponde a no tomarse las cosas como algo personal; muchas veces pensamos que lo que ocurre es porque nos lo están haciendo a nosotros para hacernos la vida imposible, por ejemplo. La sexta la llamo el orden correcto de las cosas: primero es el ser, luego el hacer y por último el tener. Y la séptima, el resumen de las anteriores: super-vivir en el amor o sobrevivir en el temor.

-Estas claves son elementos que permiten reinventarse pero, ¿según qué modelo o patrón a seguir? ¿Lo puedo crear yo mismo?

-Te lo puedes inventar tú, pero has dado en el clavo cuando dices modelo o patrón; es decir, la mejor manera es buscar un referente. Cuáles son tus valores principales en la vida, qué es lo que te mueve, lo que te hace sentir bien. Buscas una o varias personas, vivas o no, que encarnen esos valores, principios o forma de vida que quieres llevar. La premisa es muy sencilla: si alguien lo hizo antes, yo también puedo. Esto se ha trabajado mucho en programación neurolingüística (PNL), con el modelar.

-Algunas personas que se hallan en el camino del desarrollo personal sienten como una presión, a la que rechazan, frases como “tienes que cambiar, reinvéntate”, planteando que no les apetece.

-Creo que es Louise Hay quien dice que todo el mundo quiere cambiar pero nadie quiere tener que cambiar. En realidad, tú no tienes obligación de cambiar, sino que eliges en todo momento qué tipo de vida quieres llevar. No es peor decisión sobrevivir que vivir. El que elige un trabajo supuestamente fijo, con un sueldo a fin de mes, no toma una mala decisión. Ahora bien, ello tiene consecuencias, como elegir ser un emprendedor tiene otras consecuencias. Lo recomendable es ver el entorno y decidir en base al conocimiento. La verdadera clave es darse cuenta. Muchos van por la vida sin darse cuenta de cómo viven. Yo soy hijo de funcionarios, acabo de hablar con mi madre y le he dicho que se ha quedado sin la paga de Navidad. Puede amargarse o tomárselo con resignación, porque de todas formas se quedará sin ese dinero.

-Estás hablando de responder ante la vida con ciertas habilidades, es decir, con responsabilidad, o sentirse una víctima.

-Yo quiero distinguir la palabra responsabilidad de otra, como culpa. Tu vida hoy es la consecuencia de las decisiones tomadas anteriormente, a lo largo de los años. Si no te gusta la realidad, tienes la responsabilidad y el compromiso de tomar acción de moverte para otro lado, pero quejarse, e insisto que no hablo de una decisión buena o mala, no te dará fuerzas para cambiar las cosas.
Hay otra distinción adicional que es muy importante. Víctor Frankl, psiquiatra judío que estuvo en el campo de concentración de Auschwitz, decía que la libertad última es decidir cómo te sientes frente a lo que sucede. La responsabilidad total en realidad es mi objetivo en la vida, se trata de ser feliz, quiero ser feliz. Entonces tengo la libertad de decidir cómo me siento ante ello, ser proactivo, no dejar que las cosas sucedan sino generar nuevas oportunidades, las oportunidades que quiero.

-¿El humor es o no una herramienta válida?

-Soy un gran aficionado al sentido del humor. Doy clases en la universidad y creo que el humor es una herramienta para el aprendizaje brutal porque abre el cerebro y predispone a aprender, pero hay que tener cuidado con el tipo de humor que utilizamos. Si es el sarcasmo, nos llevará hacia una emoción negativa. De todas formas, si nos tomásemos la vida con un poquito más de humor las cosas nos irían mejor.

-Tal vez necesitamos ponernos unas gafas imaginarias para poder ver de otro modo lo que sucede. ¿Qué tipo de gafas nos recomendarías?

-Serían unas gafas que siempre nos hiciera ver la parte positiva de cualquier situación porque ello genera una energía positiva y, a la vez, crea un futuro en una determinada línea. En cambio, si se origina una energía negativa, se crea más de lo mismo. No estoy diciendo nada nuevo, es lo que expresa la ley de El Secreto, acerca de que creamos aquello en lo que nos enfocamos. Opino que a El Secreto le faltaba un detalle, que es “enfócate en lo que quieras y luego trabaja para conseguirlo”.
Además, las gafas deben permitirte ser más empático; la empatía es una de las principales cualidades de una persona exitosa. Joaquim Valls, mi socio en el Instituto Kimmon, donde dirigimos seminarios de desarrollo personal, con entrenamientos de inteligencia emocional, ha estudiado las claves de personas de éxito, y una de ellas es la empatía. Si somos capaces de ponernos en la piel de nuestro interlocutor evitaremos muchísimos conflictos, con lo cual volvemos al tema de la energía positiva y la negativa.

-Hay tres niveles donde el amor se expresa en tu novela: el de pareja, en el trabajo y otro de tipo social. ¿Cuál es la columna vertebral que articula ese sentimiento en diferentes contextos?

-Es aquello que te hace sentir bien y normalmente es ayudar al otro a sentirse mejor. Ya sea en una relación de pareja, cuyo propósito principal debería ser ayudar a que tu pareja sea feliz, creando las mejores circunstancias, como también en un ambiente laboral o en una relación más social o colectiva. El amor tiene un fuerte vínculo con aquello de ir con tus valores. Cuando estamos dedicando nuestras horas a algo que es una fuente de dinero pero que no tiene que ver con nuestros valores, llevamos una vida bastante gris y en un momento dado nos preguntamos “qué estoy haciendo yo con mi vida”.

-¿Qué tipo de comportamiento ves en tus alumnos universitarios con respecto a esto que comentamos?

-Noto una distancia cada vez mayor entre sus deseos internos, los de verdad, y lo que están haciendo.
Ellos ven a la carrera como algo que deben hacer porque la sociedad exige un título, luego harán un máster, pero no se trata de algo que les apasiona. Cuando puedo hablo de esta situación, dentro del contexto en que nos movemos. En una clase de estadística, por ejemplo, me preguntan para qué les servirá y les contesto que no sé exactamente para qué pero que la utilizaremos como una herramienta, como una excusa, para aprender aquellas características que son importantes, como liderazgo, empatía, ser proactivo. Y luego me encuentro con algo insólito que no debería ser habitual, ya que ellos me agradecen la profesionalidad. Quiere decir que algunos profesores no están motivados sino que sobreviven, creando un ambiente de hastío, y digo algunos, no todos. A los alumnos los invito a que “inventémonos que esto nos gusta”, porque finalmente terminará por gustarnos. Es así de sencillo. Actuemos “como si”, y utilicémoslos como excusa para trabajar aquellas características que son importantes. Intento hacer una meta-clase, dar herramientas para aprender a estudiar, a motivarse, lograr una mayor inteligencia emocional, que no se enseña en las escuelas.

-La inteligencia emocional es un tema para incluir en el ámbito educativo y fuera de él.

-¡Y tanto! Es una gran asignatura pendiente del sistema, y de hecho el sistema educativo, en niveles previos a los universitarios, hoy está terriblemente obsoleto. El fracaso es el resultado de lo anticuado del sistema, que además está equivocado. Un ejemplo de ello es que penalizamos el error, cuando éste es la mayor fuente de aprendizaje. Tú tienes que equivocarte mucho en la vida, a ser posible con consecuencias pequeñas, asumibles. Y no me refiero a que abras un negocio, hipoteques tu casa y arruines a tu familia, porque eso sería un desastre. Pero si montas un negocio con dos mil euros y no te va bien, por lo menos tienes la oportunidad de aprender qué falló. En este país se penaliza el error. En Estados Unidos te piden en un currículum que pongas éxitos y fracasos; aquí los fracasos los tienes que esconder. En la escuela se corrige con bolígrafo rojo subrayando lo que está mal. ¿Qué generas? Pues una cultura de un trabajo seguro para no asumir riesgos, pero hoy en día eso está totalmente desacertado.

-Christian Felber, creador de la teoría económica del bien común, rescata, como otros muchos, la cultura de la solidaridad y el cooperativismo. Por otra parte, se está reconociendo cada vez más a Bután por su índice de felicidad nacional. En esta etapa de transición global hay que cambiar los valores, a niveles públicos y privados, porque puede que nos vaya peor.

-Vamos hacia a una sociedad donde ganamos todos o, de lo contrario, será insostenible. El ganar-perder, en realidad, no existe; al final todos perdemos. No puedes tener un porcentaje importante de la población sin recursos, que no llega a fin de mes, desempleado, sin hogar… es insostenible. O lo resolvemos de modo que todos ganemos o todos saldremos perjudicados, no sólo los que están mal. Es imprescindible ir hacia la cultura del ganar-ganar.

-Habrá que ver las cosas de otro modo y transformar nuestro entorno.

-Lo importante es darse cuenta de cómo estás viviendo, a nivel personal y social, y la buena noticia es que, una vez que te hayas dado cuenta, no puedes hacer ver que no lo sabes porque debes tomar acción. “El regreso de Max” es el primero de una trilogía (Camino al Liderazgo), en el que hablamos de las claves y el darse cuenta; el siguiente se refiere a tomar acción, transformarte. Ya está escrito y creo que aparecerá el año que viene. Con este mensaje quiero plantear qué vas a hacer ahora, porque el verdadero aprendizaje no es lo que sabes sino lo que haces con lo que sabes. Por lo tanto, si nos quedamos en las siete claves y nada más, seguimos igual que antes. La idea es ponernos en marcha.

-¿Qué te hace feliz?

-Ayudar o apoyar a que la gente se dé cuenta. Fue un cambio tremendo darme cuenta, aprender todo esto, vivir esas siete claves, y esto me ayudó a tener una mejor relación con mi mujer, mi madre, mi hermana, compañeros de trabajo; a ver si todas las dedicaciones que tengo van acordes con mis valores o no. Resultó ser un impulso muy potente que me hizo ver la vida de una forma diferente; yo vivía cabreado, y me propuse ayudar a transmitir el mensaje. Cuando seamos suficientes, la masa crítica, entonces será cuando haya esa pequeña revolución, con un cambio de chip, porque parece que los políticos no se han enterado de esto, o hacen como que no se han enterado.

Nota a Manuel Ramírez por Aurelio Álvarez Cortez