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Flores y ciencia | En Cuba, las investigaciones científicas "corroboran que las Flores de Bach son un sistema que funciona", dice Orozco

Médico y reconocido formador e investigador de la terapia floral, Ricardo Orozco hace años que se ha comprometido en poner en valor, dentro del campo científico, este método creado por el doctor Edward Bach.

-Ricardo, ¿qué diferencia este último libro tuyo, “El Nuevo Manual del Diagnóstico Diferencial de las Flores de Bach”, de los anteriores?

-Establece una jerarquía, donde lo más importante es el territorio compartido entre esencias, además del diferencial, partiendo de la base que somos un territorio compartido.

-¿Abre puertas a otra etapa de tu trabajo como investigador?

-Sí, porque es como empezar del kilómetro cero. Mis libros anteriores tratan temas especializados, como aplicaciones locales o la inteligencia emocional pero, a partir del penúltimo, “Flores de Bach: 38 Descripciones Dinámicas”, establezco, como el nombre lo indica, una jerarquía dinámica. Se trata de comenzar a tomar las flores desde una perspectiva más amplia, donde se valora la evolución de la personalidad y una serie de factores, como por ejemplo el ambiente, la educación y otras circunstancias que han intervenido en su modulación.

-También has ido a Cuba, donde la mentalidad abierta a otro tipo de experimentación, a nivel oficial, posibilita obtener resultados que aquí no son factibles. ¿Algo ha cambiado o sigue siendo así?

-En Cuba se dan unas circunstancias muy particulares. Desde 1998 la terapia floral está bastante integrada en el sistema sanitario. Ha predominado el trabajo de investigación, seguramente heredado de la época de influencia de la ex Unión Soviética Esto ha provocado que hoy en día las Flores de Bach puedan ser validadas con estudios científicos, lo cual representa un hito muy importante para todos nosotros. Por otra parte, los cubanos siempre han tenido una tendencia a interesarse por las terapias naturales. Esto determina una doble vertiente: interés por las terapias naturales y metodología científica aplicada al desarrollo de éstas.

-Y esta doble vertiente, como mencionas, ¿trae novedades con respecto a las Flores de Bach?

-Más que novedades, corrobora que las Flores de Bach constituyen un sistema que verdaderamente funciona. Se puede evidenciar a través de coordenadas científicas y es lo que ellos están demostrando con su trabajo.

-Lo que da pie seguramente a otras fases de desarrollo en la aplicación o tratamiento.

-Claro. Allí han constituido el grupo científico GC-Bach (de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Santa Clara), que lidera Boris Rodríguez, psicólogo cubano que ha hecho tanto en el campo de la terapia floral. Él es el coordinador y también participan físicos, biólogos, farmacéuticos; es decir, un equipo multidisciplinar empeñado en llevar la terapia floral a los brazos de la ciencia. Dicho grupo ha editado ya dos boletines electrónicos voluminosos que se pueden consultar en www.sedibac.org

-Dices que las Flores de Bach esperan ser llevadas a los brazos de la ciencia. ¿Es también una aspiración personal o algo que va más allá y es necesario para lograr un reconocimiento de los científicos ortodoxos?


-El mundo científico ortodoxo también actúa por prejuicios, algo totalmente contradictorio con el verdadero espíritu científico. Un científico no puede partir de prejuicios. Por otra parte, hemos visto cómo los científicos pueden ser manipulados y servir a intereses de laboratorios concretos. La investigación en Cuba es importante porque ayuda a disponer de una serie de trabajos que podremos presentar frente a los escépticos de turno, aunque sepamos que las Flores, más allá de toda ciencia, como decía Bach, funcionan igualmente.

-Has mencionado a Boris Rodríguez. ¿Será uno de los invitados que participará en el Congreso de la Sociedad para el Estudio y Difusión de la Terapia del Dr. Bach de Cataluña (Sedibac) a fines de mayo en Barcelona?

-Sí, en este congreso bianual de Sedibac intervendrá Boris Rodríguez como también lo harán otros especialistas destacados. Algunos que vendrán de Argentina, como Claudia Stern, reconocida psicóloga, o Pablo Noriega, gran especialista en Medicina Tradicional China; pero también existen prestigiosos ponentes locales como Jordi Cañellas, con importantes temas publicados, Enric Homedes, que ha trabajado mucho con animales, etcétera. Este congreso servirá para potenciar la terapia floral con eventos de calidad, serios, con aporte de trabajos concretos. Existe un comité científico formado por cinco personas, entre las que me incluyo, que hemos leído todas las ponencias y escogido las mejores.

-Al conocer este movimiento de trabajos locales y de afuera, ¿en qué momento crees que se encuentra la terapia floral?

-Está en un buen momento, pero no hay que engañarse: dentro de la terapia floral existen muchas tendencias. No todas son lo suficientemente serias como debieran. A veces, esta falta de seriedad ha llevado a que gente muy interesada que provenía del campo de la sanidad, como enfermeras, psicólogos, psiquiatras, médicos y otros, asistiera a eventos poco fiables y y se forjase una mala imagen de la terapia floral. Este es un público que probablemente no podamos recuperar. Ahora la tarea de muchos de nosotros pasa por ofrecer un trabajo riguroso y de calidad. Sedibac, asociación sin fin de lucro creada en 1993, que hoy cuenta con 700 asociados, y que tengo el honor de presidir, destina la mayor parte de su energía a difundir los beneficios de la terapia floral de Bach desde una visión seria y, sobre todo, ética.

-¿Cómo crees que se resolverá finalmente la regulación de las terapias naturales en España?

-Algún tipo de regulación tendrá que existir. La que se intentó en Cataluña hace tres años no cuajó por diversos motivos, sobre todo por falta de consenso y problemas con respecto a las competencias. En realidad, las terapias naturales son algo totalmente vivo y con cada vez más usuarios. Hoy en día están en un limbo. Algunos colectivos como el de enfermeras, a través de sus colegios provinciales están respaldando el uso de las terapias naturales entre sus colegiados. Pero yo creo que se trata de crear la profesión de terapeuta floral, más allá de naturópatas, psicólogos, médicos, etcétera. Por el momento, algunos colectivos como el de Sedibac estamos intentando autorregularnos.

-Tu opinión sobre la protesta de personas que se mofaron de la homeopatía, en un acto público frente a un laboratorio de productos homeopáticos.

-Falta mucha información. Actualmente la opinión pública puede ser absolutamente manipulada. Un ejemplo fue el vergonzoso hecho de la gripe A: quedó claro que se basó en un enorme dispositivo manipulativo por el cual unos pocos se lucraron con el miedo y la desinformación de muchos. La Organización Mundial de la Salud demostró que podía ser infiltrada y comprada por laboratorios, cuestión que muchos ya presuponíamos. Es mayoritaria la gente que valora los efectos de la homeopatía, frente al número de detractores. Rescato la inmensa mayoría de quienes se ven beneficiados con ella, incluso un número significativo de médicos en Barcelona utiliza la homeopatía. Existe una tradición homeopática muy antigua en España y en muchos países que no se puede ignorar.

-¿Qué nos vamos a encontrar próximamente, fruto de tu trabajo?

-Por el momento, con estos libros ha quedado una etapa bastante cubierta. Pasarán algunos años y, por el momento, creo que no es necesario escribir nada más. Me enfocaré en la enseñanza, que es lo que me insume más tiempo. Pienso que hay un trabajo importante en la formación de terapeutas competentes y cualificados. Es necesaria una formación adecuada, sobre todo en cuanto a elementos diagnósticos y manejo de las dinámicas terapéuticas.

-Un consejo para quien se inicia en la búsqueda de formación en terapia floral.

-Primero, que se capacite técnicamente en las Flores y, segundo, que verdaderamente interactúe con el paciente, sobre todo con herramientas interpersonales de trabajo, técnicas de entrevista y otras habilidades. Creo que es una carencia que se puede detectar en muchos terapeutas. Es decir, que tome en cuenta al paciente a la hora de prescribir esencias y se lo implique en su propio proceso terapéutico.

-Y a quien va a una consulta, ¿qué le dirías?

-Que elija un terapeuta cualificado, que lo sepa escuchar, que lo tenga en cuenta, que no le monte la vida, que no le genere dependencia, que disponga de tiempo, que sea respetuoso, que no le ordene pautas de actuación. Así podrá sacar un gran provecho de la terapia floral. Nuestra escuela (Anthemon) y otras que conozco están en esta línea.