Facebook Twitter Youtube



Chamanismo aquí y ahora | Sólo tú, el sonido del tambor y las respuestas del universo

Hay una pregunta que últimamente nos están planteando las personas que asisten a nuestras conferencias y Círculos Chamánicos: ¿Por qué se está dando en estos momentos este interés en Occidente por el chamanismo?

Las pasadas Fallas tuvimos una reunión con un colega inglés, también terapeuta chamánico, que vive en Irlanda desde hace varias décadas. Coincidimos en la percepción satisfactoria del enorme llamamiento que está suscitando el Chamanismo y el auge que están teniendo los Círculos Chamánicos, especialmente en el último año. Parece que el Chamanismo ha salido del armario. También advertimos que la Fundación de Estudios Chamánicos de Irlanda lleva más de veinte años de andadura formando practicantes chamánicos y difundiendo estos conocimientos ancestrales y que Irlanda es un país con una gran tradición druídica, pero también destacamos que en los últimos meses ha habido un salto importante en cuanto a la difusión y práctica del Viaje Chamánico más allá del ámbito formativo, para convertirse en una práctica mucho más generalizada. Por una parte, es lógico que un segmento de los alumnos que terminan sus estudios sólo utilice estos conocimientos para su desarrollo personal, pero también hay otro grupo creciente que se va animando a crear encuentros informales para hacer viajes con el tambor. Y por otra parte, no podemos olvidar que estamos en una nueva era, la era de Acuario.

¿Y qué tiene que ver Acuario con el Chamanismo?

El signo que acabamos de terminar es Piscis, el pez. Esta era del planeta Tierra representa al hombre que está expuesto a sus emociones y que tiene que aprender a dominarlas, cosa que le es bastante difícil pues las emociones son como las olas y cualquier viento alborota la personalidad humana; también ha sido una época de predominio de templos (iglesias) y ritualismos (leyes externas). Cada signo ocasiona una revolución de todo, vida, costumbres, modas, ideas… La era de Acuario es para la Séptima Raza o Superhombre, el hombre que ya sabe dominar su cuerpo emocional, el hombre que lleva el agua en un jarro simboliza que la usa como él quiera. Además a sus pies se encuentran las diferentes corrientes de la era y el hombre pasa por encima de ellas impertérrito: corrientes eléctricas, de agua, de ideas… nada lo perturba pues su emotividad está bajo su control. Asimismo es el tiempo de conectar con el Cristo Interior, con la propia sabiduría, con el propio Maestro: es el reconocimiento de la propia Divinidad y nuestra íntima relación con el universo. En esta relación personal con nuestra parte expandida se hacen completamente innecesarios gurús y religiones; devienen superfluos y en su mayoría obsoletos pues sólo apuntan a códigos de comportamiento sobre qué pensar, qué comer, que tipo de sexualidad tener o no tener, el seguimiento de un guía externo, etcétera.

La propuesta del Chamanismo –en su núcleo esencial y común a las diversas prácticas chamánicas del mundo– es completamente diferente, democrática (espiritualmente hablando), íntima y personal en cuanto al modo de relacionarnos con todo lo que es, y absolutamente libre de dogmas. Sólo tú, el sonido del tambor y las respuestas del universo. El universo actúa mejor sin intermediarios que intercedan por ti, lo que no excluye el acompañamiento de un experto que te enseñe en el tránsito a este nuevo camino. El mundo, al final, no se trata de teorías difíciles o de largas ecuaciones matemáticas. Se trata de la gente, de su conciencia y de sus corazones.

La palabra chamán proviene del dialecto tungus siberiano y significa el que sabe. El chamán sabe de la existencia de dos mundos, el mundo ordinario, material y visible, el mundo de los efectos; y el mundo invisible, inmaterial, espiritual, donde se pueden manejar las causas y resolver los problemas. Ser chamán no es poseer un título, ostentar un cargo, pertenecer a una jerarquía. Puede ser una profesión vocacional para algunos, pero, sin duda, es un estado de conciencia accesible para todos pues estamos en medio de una transformación sin precedentes en la conciencia humana, que está dando nueva forma a la experiencia humana, la está reajustando para millones de individuos, en sólo unas cuantas generaciones, y esto cambiará por completo nuestra vida. Cada vez hay más personas que están expandiendo su conciencia y su percepción. Estamos evolucionando. Podemos llamarlo como queramos, pero es un fenómeno real que está sucediendo. Somos pioneros de una nueva humanidad. Eso no significa que seamos mejores –nadie es mejor, no podemos ser mejores, nada ni nadie es más o menos valioso desde el punto de vista del universo–. Significa alcanzar nuestra Nueva Era Dorada donde nuestro amor triunfará sobre el miedo y la conciencia sobre la ignorancia.
El gran evento es el nacimiento de un Nuevo Mundo.

“Esta es la Octava Señal. Verás a muchos jóvenes...Venir y unirse a las naciones de tribus, para aprender sus modos y sabiduría”.
De la Profecía Hopi.


Ana Pérez
Consultora de Desarrollo Personal, Terapeuta Gestalt, Coach
Martín Ribes,
Terapeuta Chamánico y Transpersonal. Formador
en Chamanismo Práctico