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Chamanismo, el camino con corazón | Somos parte de un mundo que apenas conocemos

por Pilar Ivorra Ferrándiz (Renacedora, Facilitadora en Constelaciones Familiares y Formadora)

"Ningún camino lleva a ninguna parte; pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir la vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita". Carlos Castaneda

C
hamán es una palabra siberiana que deriva del verbo sha, saber, y que significa "el que sabe".

Así, aunque podemos encontrar muchas definiciones, tanto de la palabra chamán como de la palabra chamanismo, para mí queda claro que el chamanismo no es otra cosa que el camino del saber, del conocimiento.

El chamanismo nos conduce a la puerta del mundo donde existen todas las respuestas, el mundo del nagual, al que todos nosotros podemos acceder, basta con desarrollar ciertas aptitudes.

En alianza con los poderes de la naturaleza visibles e invisibles, nos permite, a través del despertar de nuestros sentidos sutiles, atravesar esa puerta y encontrar las respuestas para nosotros y para los demás. Porque el camino del corazón es sobre todo un camino de sanación.

Una sanación holística, total, que abarca nuestro cuerpo físico, nuestra mente, nuestras emociones y nuestro espíritu. Abrazando todo lo que nos sucede en la vida y dándole su lugar.

El chaman se conecta con los mundos sutiles superiores e inferiores a través de los dones personales, los rituales aprendidos y los objetos de poder que le son confiados, no regalados. Y de esa manera viaja y ayuda a viajar a otras personas en busca de sanación para todos. No es un juego, es una práctica que requiere cierto esfuerzo y enseñanzas previos.

La persona que decida recorrer este sendero debe hacerlo con fe, con convicción, no como un hobbie, sino como un aprendizaje. Ha de hacerlo con la suficiente humildad para estar dispuesto a rendirse a aprender cosas y vivir experiencias que no va a ser fácil entender con la mente. Ha de estar dispuesto a dejar de engañarse a sí mismo, a dejar de ser indolente y permisivo, desarrollando su voluntad para vivir con honestidad y sinceridad.

El premio es espectacular y nunca se va a arrepentir. El premio es sentir la amabilidad del mundo, que antes se sentía como hostil. La recompensa, caminar con paso firme y poderoso sabiéndose acompañado por fuerzas que no recordaba que existen, que nos acompañan siempre que se lo pidamos de una buena manera.

El premio es VIVIR con mayúsculas, conectado con lo mágico de la vida, con lo divino que habita en cada uno de nosotros, con todos los sentidos despiertos, vibrando en el Espíritu, en armonía con el Gran Misterio; sinceramente, no creo que se pueda pedir nada más ni mejor.

Desgraciadamente, en la vieja Europa, sobre todo en España, se suprimió todo lo que tenía que ver con estas fuerzas de la naturaleza y estos poderes. La santa madre iglesia, a través de su brazo ejecutor, la santa inquisición, se dedicó con cierta saña a la quema de brujas, pero no solo mujeres, también a hombres. Personas de conocimiento todas ellas.

Y con ellas se perdió todo lo que tenía que ver con la alianza del hombre con su entorno, con los elementos, con la sanación y toda la sabiduría de muchas generaciones sobre cosas que aún la ciencia no puede explicar.

Somos parte de un mundo que apenas conocemos, de unas fuerzas que podemos poner a nuestro servicio, haciéndonos más libres y poderosos. Pertenecemos a la vida y en ella podemos encontrar todo lo que el ser humano necesita para tener una buena andadura, y lo podemos conseguir recorriendo el Camino con Corazón.

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