Facebook Twitter Youtube



Compromiso vs compromisos | Parar la inercia de "dejarnos llevar" y empezar a elegir

por Pilar Ivorra Ferrándiz (Renacedora, Facilitadora en Constelaciones Familiares y Formadora)

Si buscamos la definición de compromiso, nos encontramos con palabras como obligación, promesa, contrato, situación incómoda… No es extraño que la palabra no nos resulte agradable. Compromisos laborales, familiares, con las amistades… llenamos nuestra vida de compromisos que en su mayoría, no hacemos demasiado conscientemente, que de alguna manera se nos imponen por el entorno o que solo persiguen un fin, ser aceptados y sentirnos amados. Para cumplir con todos los compromisos y así sentirnos admitidos y abrazados, a veces nos mentimos, nos perdemos, nos abandonamos y nos estafamos a nosotros mismos. ¿Dónde quedo yo entre tantas obligaciones? ¿A quién debo lealtad en realidad?

¿Y si en vez de sentirnos obligados y sentir incomodidad, tomáramos la responsabilidad de vivir solo lo que nosotros decidamos y como y con quien decidamos, aceptando conscientemente las consecuencias de esas decisiones?

Si podemos parar la inercia de "dejarnos llevar" y empezar a elegir, entonces pasan varias cosas. La primera es que tenemos la oportunidad de probar, acertar o equivocarnos, aprender y crecer con las experiencias. La segunda, tomamos un grado mayor de compromiso con nuestra felicidad. Y, además, estamos creando para nosotros un marco de referencia en el que podemos cambiar las cosas, actitudes, etcétera, que nos llevaron a la experiencia incómoda.

Si frente a las situaciones desagradables que nos co-creamos, nos quedamos en la queja, si "culpamos" o responsabilizamos a los demás, si solo nos enfadamos con la situación, con las personas involucradas, a veces hasta con la vida y/o con Dios… entonces perdemos.

Si estamos dispuestos a asumir con madurez la soledad, el miedo, la culpa, que indudablemente vamos a sentir por romper las fidelidades ajenas y empezar a ser quienes somos hasta las últimas consecuencias… ¡entonces ganamos!

Este es el único compromiso que merece la pena tomar. El compromiso de vivir nuestra vida siendo fieles a nuestros valores y a lo que verdaderamente somos, a nuestra singularidad. No como un acto de soberbia, sino todo lo contrario, como un acto de humildad al reconocer lo que el Espíritu nos regaló a cada uno de nosotros, honrando nuestra herencia de sangre y de vida, respetando quienes somos sin pretender ser otra cosa para agradar.

Con la humildad de quien se reconoce en su luz y en su oscuridad, que se acepta y se ama tal y como es, y así puede amar y aceptar a los demás tal y como son. Con la humildad de quien puede relacionarse consigo mismo en paz y con los demás sin exigencias.

Ser quienes somos, lejos de convencionalismos sociales y fidelidades familiares, es el verdadero compromiso que nos exige la vida. En cada momento, a cada instante, sin aspirar a ser otra cosa, sin más pretensión que… ¡ser felices con lo recibido, aprender, mejorar, estar agradecidos y amar lo que somos y todo lo que es!

Para saber más sobre este artículo: