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Energía al alcance de todos | Aumenta la aceptación del Reiki en el ámbito hospitalario

Cada vez son más los hospitales y clínicas en España y resto del mundo que han admitido el Reiki como una manera significativa de mejorar el estado y la calidad de vida de los pacientes. Aceptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como complemento en tratamientos paliativos dado que no interfiere en el diagnóstico y tratamiento médico, ni tiene contraindicaciones, proporciona una fuente indudable de beneficios, reduciendo los efectos secundarios en procedimientos tales como la radioterapia y quimioterapia, a la vez que aporta resultados sorprendentes en pacientes trasplantados, mitigando efectos posoperatorios como debilidad, depresión, dolor e incluso reduciendo el rechazo al trasplante hasta un cien por cien.

A grandes rasgos, el Reiki consiste en la canalización de energía y su transmisión a través de las manos, proporcionando relajación y actuando sobre los bloqueos energéticos, restableciendo de esta manera el equilibrio bioenergético del organismo. Como resultado facilitamos la autocuración.

Como todas las terapias basadas en la manipulación energética, genera en la comunidad médica cierta reticencia a la aceptación, indiferencia o incredulidad ya que en Reiki no se disponen de otras pruebas clínicas que demuestren su efectividad mas que todas aquellas narraciones de pacientes que se han beneficiado del tratamiento.

Como explicación al índice de éxito obtenido podemos remitirnos al principio científico de que todas las reacciones bioquímicas del organismo necesitan del factor energía para su desarrollo. Estas reacciones tienen lugar en las células, produciendo intercambios (hormonas y neurotransmisores, impulsos eléctricos, calor…). Cuando se deteriora la membrana de la célula (mitocondria), su energía y por tanto su capacidad de elaboración e intercambio de sustancias también mengua, dando lugar al envejecimiento, degeneración y muerte de la misma. Si este complejo proceso llega a ser crónico, los tejidos, órganos y sistemas se ven afectados, dando lugar a lesiones y enfermedades.

Si no existe una lesión celular irreversible y suministrando energía a las células para reactivar su función, se podrá restablecer el equilibrio del organismo, devolviendo la salud a los tejidos. Es en este momento cuando el Reiki nos proporciona una función de apoyo, proveyendo energía adicional para llevar a cabo dicho proceso.

Con el Reiki, el paciente entra en un estado de relajación próximo a la meditación. Se generan sustancias químicas e impulsos eléctricos que contribuyen a que las frecuencias de las ondas cerebrales desciendan al estado alfa. Cuando se alcanza este nivel de tranquilidad, las glándulas endocrinas estabilizan la producción de epinefrina y de las hormonas del estrés, la presión sanguínea disminuye, así como la respiración y el ritmo cardíaco.

Las bases testimoniales en Reiki tienen un denominador común. Todos aquellos pacientes que experimentaron mejoría en unos casos o que vieron reducidos los efectos de tratamientos agresivos en otros, relatan la sensación de serenidad y bienestar que experimentaron durante y después de las sesiones.

La terapia de Reiki, como complemento y no sustitutiva de ninguna otra, es en todos los sentidos positiva y recomendable para aquellas personas que deseen restaurar la armonía en el plano físico a través de transmisión de energía.

María de los Ángeles González Rodriguez