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La muerte, maestra y aliada | Conocer su naturaleza ayuda a trascender los límites egoicos

La muerte es un tema tabú en nuestra sociedad occidental. Se nos ha enseñado desde muy pequeños a ignorar que vamos a morir, lo cual nos lleva también a obviar la naturaleza mágica de la vida. Esta falta de preparación provoca que cuando la muerte se presenta suframos mucho y los duelos se prolonguen en exceso. Nos han educado para creernos inmortales y esto nos encadena a las posesiones materiales, seres queridos, puestos de trabajo insatisfactorios, “seguros de vida”, hipotecas y profundo miedo a correr riesgos. En realidad, es el ego quien teme la muerte, y con razón, pues la llegada de ésta implica la aniquilación del ego. Es por esto que hacernos conscientes de la muerte y conocer su naturaleza nos ayuda a trascender los límites egoicos y a la toma conciencia de que somos seres luminosos y no “somos” un ego aunque lo “tengamos”.

Desde el punto de vista de las culturas chamánicas, para conseguir una vida plena es importante morir antes de morir. Uno de los módulos de la formación en chamanismo que impartimos va dedicado a la Muerte y el Renacimiento. El primer viaje chamánico que se realiza en este módulo va destinado a conocer tu espíritu de la muerte para que se convierta en una de tus maestras en la realidad no ordinaria. En este primer encuentro le pedimos que nos lleve al momento de nuestra muerte. Esta no tiene por qué ser una visión profética de cuándo vamos a morir, sino una toma de conciencia de la naturaleza mortal del ego e inmortal de la esencia. Esta visión permite que cuando nos sintamos heridos, rencorosos, derrumbados, con excesivo apego a algo o a alguien, tímidos para hacer lo que realmente queremos, faltos de amor, en definitiva, bloqueados emocionalmente, demos un paso atrás, encaremos la situación desde la perspectiva de la mortalidad y nos demos cuenta de que cualquier situación, por muy trágica que nos parezca, comparada con la muerte, carece de importancia. Tomando conciencia de la finitud de la vida apreciaremos cada instante como único, tremendamente valioso e irrepetible, nos traerá al presente y nos ayudará a obtener lo mejor de cada uno.

Cuando en un viaje chamánico, tras pedir un cambio en nuestra realidad ordinaria nos encontramos con la muerte y morimos, ésta es una muerte psicológica. Para que se cumplan aquellos objetivos no alcanzados, eliminar creencias limitantes y progresar en nuestro proceso de individualización, partes de nuestra personalidad deben morir. Entregarse a la muerte no es fácil. Este Yo que ha de sucumbir, a veces, se aferra a la vida boicoteándonos y engañándonos de mil maneras, pero si queremos un cambio algo viejo se debe sacrificar para dejar espacio a lo nuevo. Tras hacerlo siempre surge el renacimiento de un remozado Yo, adaptado energética y psicológicamente a las nuevas circunstancias. La muerte no es más que trans-formación.

Una vez trascendido este miedo, nuestro Espíritu de la Muerte se convertirá en nuestra Maestra Aliada. Es entonces cuando podemos realizar importantes trabajos de sanación con ella. Nos puede guiar al mundo de arriba donde moran nuestros ancestros y poder así resolver asuntos pendientes con aquellos familiares desencarnados. He realizado trabajos muy hermosos tanto para mí como con clientes que han mantenido esa conversación liberadora que nunca tuvieron con aquel familiar que se fue y que les acarreaba sentimiento de culpa.

También podemos pedirle a nuestra Aliada que nos enseñe a acompañar a aquellos que van a morir. Desde el punto de vista de la medicina alopática y de nuestra sociedad, la muerte supone un fracaso, mientras que en las culturas chamánicas, conscientes del carácter cíclico de la vida, comprenden que, en ocasiones, la sanación espiritual pasa por la muerte física. Sucede a menudo que los apegos y los miedos a “perder” a un ser querido mantienen anclados a la vida y al sufrimiento a aquellos que están listos para realizar el último vuelo mágico del alma de la presente vida.

Nuestra Maestra la Muerte también puede ir mostrándonos en distintos viajes chamánicos el camino a seguir una vez que desencarnemos e ir poco a poco mapeando nuestra cartografía del más allá. Y digo nuestra porque se muestra distinta para cada individuo.

Así pues, restituyamos a la Muerte en su lugar como parte de la Vida pues si de alguna cosa estamos todos seguros es que algún día vamos a morir, aunque, como dijo Chavela Vargas, “soy una chamana y un chamán nunca muere, trasciende a otro nivel”.

Y todos llevamos a un chamán en nuestro interior. Feliz Vida, Ahó!

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por Martín Ribes,
Terapeuta Chamánico y Transpersonal Formador
en Chamanismo Práctico