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Feminidad o el arte de ser mujer | Recuperar el poder que hemos cedido

Dónde nos perdimos las mujeres? ¿En “un mundo de hombres”? ¿Nos hemos masculinizado, perdido y enredado en las formas y las actitudes? ¿Cómo ha influido esto en los hombres?

Por un lado, a los hombres se les educa reprimiendo sus emociones, y por otro, se les exige ser sensibles y demostrarlo. Y lo que es más importante: ¿qué hacemos ahora para volver a conectarnos con nuestra feminidad perdida?

Reconquistar los atributos de la feminidad, tanto para nosotras como para ellos, es una tarea que toda mujer debe plantearse con cierta urgencia y que, con una buena guía, es una labor fácil, bonita y “disfrutable”.

Recobrar la inocencia y la dulzura de lo femenino, la ternura, la capacidad de entrega, la fluidez, el poder de la creatividad, la comunicación sincera y tierna; sustituir la crítica y la competencia entre nosotras por el compartir y el apoyo mutuo, rescatar en definitiva la esencia y el valor de lo femenino verdadero.

Volver a sentir, a sentirnos y volver la mirada hacia adentro viendo lo que realmente somos.

No los prototipos publicitarios que nos dictan cómo debemos ser como hombres y mujeres, sino redescubrir lo que verdaderamente somos, seres que sienten, que se asustan, que tienen la capacidad de sufrir y de ser felices, de amar y de sentir placer, dolor, angustia, alegría… cada cual a su manera especial y única.

Conectarnos con nuestros gustos, nuestros temores, nuestras capacidades, nuestro poder personal, nuestras limitaciones. Reconocerlo todo, abrazar la totalidad de lo que cada uno es y vivir, trabajar, relacionarnos, amar, comunicarnos, con todo ello, plenamente.

Revindicar las diferencias como enriquecedoras y salir de un alineamiento que quiere imponernos cómo debemos vivir, vestir o lo delgad@s que tenemos que estar y lo que nos tiene que gustar o no gustar, incluso lo que “debemos sentir” en cada circunstancia y cómo comportarnos.

¡Atreverse a SER, a mostrar lo que realmente llevamos dentro, tan parecido a lo que todos los demás llevan dentro y la vez tan diferente, tan único y luminoso!

Las mujeres podemos recuperar nuestros ritmos naturales. No se trata de desdeñar los avances científicos con respecto de cuestiones como el embarazo, la maternidad o el simple hecho de menstruar cada mes, sino de recuperar el poder que hemos cedido, muchas veces, en empeñarnos en que “somos iguales”.

Tenemos derecho a sentirnos frágiles y nerviosas unos días cada mes, así como ellos tienen derecho a encerrarse en sí mismos para resolver un problema. Y debemos aprender a ser capaces de respetarnos y no tirarnos a la cara frases hirientes en momentos de enfado: “Estás insoportable, seguro que tienes la regla”, “Es que tú nunca me cuentas nada”. Basta.

Reconocer que, en algunas cosas, somos diferentes, aprender a gestionar las diferencias, a enriquecerse de ellas y a complementarse. Acercar posiciones, primero a nuestra propia esencia y luego a la esencia complementaria.

Ser quienes realmente somos, ¡mujeres! Recuperar la conexión con nuestra verdadera esencia femenina, deshacernos de sentimientos negativos. Sin miedo. Sin culpa. Sin dudar que en cada una de nosotras hay… ¡una mujer inocente y libre!

María Pilar Ivorra - Bela del Olmo Castro